Nueve piedras

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

Que poca vergüenza, palabra dura pero efectiva en lo que viene realizando el equipo de los Tiburones Rojos del Veracruz, ya con el sello de la muerte de todas las dignidades deportivas del mundo, desde que el destino, que siempre cobra lo que se le debe, lo marcó como el equipo más malo, o peor, de las dos últimas campañas, por lo cual el clavado que ejecutaron los escualos fue sobre los riscos y piedras, guardianes del incomparable mar del puerto jarocho.
Sufriendo la peor goleada de toda su historia, ahora recibiendo nueve tantos del equipo Pachuca, quedando como la numero dos en demolición aquellos ocho goles enviados por los Pumas en la cancha de CU dentro de aquel también marcador de escándalo, registrado en el año del 2007.
Es decir, los porteños de color rojo, de pura vergüenza. ¿que la tendrán? han recibido las dos grandes masacres dentro de la historia de los torneos cortos, sellando en la bella airosa una de sus actuaciones mas deprimentes de sus múltiples cotejos, con nueve argumentos en forma de piedras -goles- en su contra, y mostrando las carencias, y sobre todo la falta de vergüenza de todos los que conforman el navío torpedeado hasta lo máximo del equipo Veracruz.
Con media docena de tantos recibidos en un fatídico primer tiempo, cerrando cuentas el desatado Pachuca en los minutos finales del cotejo, en donde hasta el muchacho mas chicho de la portería veracruzana, el buen portero Sebastián Jurado el que oyó el repique de las campanas antes de tiempo, entro por derecho y por las acciones desleales de sus propios compañeros, al libro negro de récords de los Tiburones Rojos, uniendo su nombre a aquel otro arquero Fabian Villaseñor, el que recibió la pólvora en exceso en aquel partido ya referido líneas arriba, en donde los Pumas le anotaron ocho goles a los escualos.
Restándoles otros tres cotejos a los Tiburones Rojos, el próximo viernes ante el Monterrey de Miguel Layún, visitando al Querétaro, y cerrando en casa ante el América, no tendrá de otra la directiva que regalar los boletos de entrada al querido estadio Luis de la Fuente, so pena de efectuar un juego entre las sombras fantasmales y espectrales, ya que su afición ha sido pisoteada en una y otra ocasión.
Y a manera de consuelo, todavía el equipo del Veracruz, conformado en esos ayeres por jugadores de pelo en pecho, tiene a su favor la máxima goleada en la historia del futbol mexicano profesional, cuando en la campaña 46-47 demolió al equipo de Monterrey, casi echo pedazos por aquel accidente sufrido en una gasolinera de San Juan de los Lagos, Jalisco, quedando el marcador en favor de los porteños 14 goles por 0, habiendo inclusive fallando un penal, aquel heroico delantero de los Rayados Jose El Che Gomez, que después fue entrenador de los jarochos.

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