No hay excepciones

Una mejor manera de vivir por Tere Gómez Torres

Nuestra vida es una prueba de fe. Nos viene bien darnos cuenta de que en las pruebas de la vida y la fe no hay excepciones. Dios nos pone a prueba para fortalecernos. Refina nuestro oro a fin de purificarlo. Permite que surjan dificultades porque nos obligan a acudir a los fundamentos de nuestra fe, a confiar en Él y aguantar, y con el tiempo, de tanto recurrir a nuestra fe nos convertiremos en una roca fuerte capaz de soportar toda prueba.
Es cierto que en algunos casos surgen obstáculos en el camino, algo que se interpone a Sus respuestas, y Él cuenta con que los quitemos de en medio. Aun así, es pura cuestión de fe, de creer que Dios responderá, de hacer sin falta nuestra parte y seguir creyendo y haciendo lo que Él nos haya pedido tanto tiempo como haga falta hasta que llegue la respuesta.
En muchos sentidos, el mundo moderno actúa contra esa fe y esa paciencia sencillas. En épocas bíblicas, a los profetas les resultaba más fácil esperar meses o hasta años en un mismo sitio cuando Dios se los indicaba, o esperar durante muchos años por liberación, porque la vida era más lenta. Nosotros estamos acostumbrados al correo electrónico, las comunicaciones telefónicas, Internet y los viajes por avión, y el ritmo de vida que llevamos, la velocidad en que logramos lo que nos proponemos, es mucho más rápida.
Tendemos a esperar que nos lleguen las respuestas a nuestras oraciones con la misma celeridad con que recibiríamos una respuesta por e-mail. Y no es que Dios no sea capaz de dárnoslas así de pronto. Lo que pasa es que en muchos casos no es esa la mejor manera de alcanzar Sus metas a largo plazo. Ni tampoco las de nosotros, a decir verdad. No siempre lo que lleva mejor fruto a futuro es que nos libere instantáneamente de las dificultades.
Así que ten paciencia. Ora por paciencia y date cuenta de que eres impaciente por naturaleza a causa del mundo en que te has criado y el ritmo al que te has acostumbrado a vivir. Comprende que muchas veces Dios actúa más lentamente, porque es la mejor manera de lograr Sus propósitos. Esto también es cuestión de fe.
Fortalécete en la fe. A eso se reduce todo. La fe es la moneda del mundo del espíritu, y una vez que te hayas plantado firme y hayas aguantado con fe, esa fe se fortalecerá aún más.
Aguanta, afírmate bien, refuerza tu fe. Lee Su Palabra y valórala, aunque no adviertas cambios visibles. Aprende a reconocer el gran valor que tienen Sus promesas, y no las juzgues por sus efectos obvios e inmediatos.
La fe es la Victoria que vence al mundo. La Fe es Dios y Dios está en ti.
Ten fe en ti y lograras lo que quieres, por eso se dice que la fe mueve montañas.
Tu Mundo es como tú eres obsérvate y compruébalo y cuando lo aceptes…busca el cambio.

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