Lectura del santo Evangelio según san Lucas 15,11-20

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca‘. Y él les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no dejaban que se las comiera.

Se puso a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre¡. Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores?.

Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos”.

Palabra del Señor.

Germán Alpuche San Miguel
El Evangelio Hoy
[email protected]

Somos ese hijo menor que ha tomado su herencia que es tu vida, la has despilfarrado con chistes huecos, perezas, envidias, rencores, adulterios, borracheras, iras. De pequeño llevabas una vida más limpia y honesta, tratabas de ser mejores, pero al llegar a la mayoría de edad te fuiste alejando de la casa del Padre. El demonio te ha engañado diciéndote que es mejor estar lejos de Dios, siguiendo tus ideas; como resultado descubres que te quedaste sin la alegría, con muchas equivocaciones que hasta el momento te lastiman.

Por ello la palabra te invita a reflexionar, cuanta gente es feliz en la casa del Padre que es la Iglesia, le cantan, bendicen a Dios, participan de su pan en la Eucaristía. Regresa a la casa del Padre, donde de pequeño sabías que te ibas a encontrar con Dios, pues él te está esperando en la Iglesia sin importarle que tantos has pecado, él te ama y espera tu regreso en esta cuaresma.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz