No transmitas tus malos hábitos

Agencia

La alimentación es factor esencial para el sano crecimiento y desarrollo de un niño.
Los padres son responsables de fomentar hábitos saludables que, a la larga, ayuden a prevenir enfermedades metabólicas como obesidad, hipertensión y diabetes.
Pero, ¿qué pasa cuando ellos son quienes propician hábitos nocivos en sus hijos? La obesidad infantil va en ascenso a nivel nacional y, aunque es una enfermedad multifactorial, la prevención es posible si los padres brindan una buena educación alimenticia.
La falta de lactancia materna, los hábitos de los papás, incluso comentarios negativos enfocados en el aspecto físico y el peso, son factores que afectan el sano desarrollo de un menor y pueden resultar en obesidad.
Durante el embarazo y la lactancia, es necesario fomentar hábitos que el pequeño pueda asumir por el resto de su vida.
Para Karina Mendoza Córdova, pediatra del Hospital Christus Muguerza Sur y presidenta del Comité de Lactancia del Colegio de Pediatría, uno de los temas más relevantes en salud infantil, es la alimentación. “A veces, como padres, creemos que nos vamos a enfrentar a estos temas hasta que nuestros hijos empiezan a consumir papillas o cuando entran a la escuela”, expresa.
Sin embargo, desde el embarazo, deben prepararse, porque con lo primero que se van a enfrentar es con la decisión sobre la alimentación de su recién nacido”.
Desafortunadamente, dice, se ha subestimado la importancia de la leche materna desde el primer momento de vida y los padres deben saber que el calostro, que es la leche que las madres producen en el embarazo y en los primeros días después del parto, puede prevenir de infecciones y disminuir la mortalidad neonatal. Mendoza Córdova advierte que a pesar de que la industria farmacéutica se ha esforzado por mejorar las fórmulas, están aún muy lejos de compararse con las bondades físicas, biológicas y emocionales que la lactancia materna ofrece al bebé.
Al alimentarlo con leche materna se le deja una memoria conocida como impronta metabólica. Esto ha sido altamente estudiado y nos ha ayudado a comprender el por qué la alimentación con leche materna puede disminuir el síndrome metabólico en edades futuras, y cómo puede ayudar a prevenir enfermedades como diabetes, hipertensión, y disminuir el riesgo de obesidad si se continúa con hábitos saludables el resto de la infancia.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que la leche materna se ofrezca desde el nacimiento y hasta los seis meses de forma exclusiva. Después del sexto mes, es posible que aumenten las necesidades calóricas del pequeño, por ello, otros alimentos vienen a complementar la lecha materna. De acuerdo a la pediatra, el destetar prematuramente al niño -antes de los seis meses- puede resultar en darle alimentos que no son de la mejor calidad nutricional y que, muchas veces, por la misma inmadurez del lactante para deglutir o masticar, ingiere en baja cantidad.
La OMS recomienda seguir con la lactancia hasta los 2 años, y combinarla con la dieta de la familia, así el niño tiene menos posibilidades de ser expuesto a alimentos azucarados como jugos o néctares. De acuerdo a la pediatra, lo que los padres hagan por sus hijos en cuanto a salud nutricional, los primeros 3 años, cuando el sistema integral del pequeño está en pleno desarrollo. (Reforma)