Ardores en el alma

Tomás Setién Fernández
A Manera de Comentario

Todavía pica, y como pica, dentro de los recuerdos de aquel pavoroso siete goles por cero, recetado en medio de una salsa destructora de hígados y de dignidades por parte del seleccionado de futbol de Chile a nuestra propia Selección, dentro de aquella edición de la Copa América (Centenario) del año de 2016, jugada en la unión americana, siendo la sede de una de las mayores vergüenzas por las cuales ha atravesado nuestro futbol a niveles internacionales, la cancha del acogedor Estadio de Santa Clara, California.
Hoy en San Diego, cambiando la sede de la tragedia verde, blanca y roja, siquiera contemplada en una cancha de futbol, todavía con el sabor amargo, contendiendo ante un rival que desde aquella noche imborrable del 18 de junio del año ya referido lineas arriba, ha colocado el botín sobre el cráneo de nuestro seleccionado, contemplado ya como un malévolo verdugo de horario completo, e inclusive sacando filo a su hacha mas allá de las siete u ocho horas de chamba enteramente cruel, pero muy evidente y señalador.
Ya llevando dos éxitos en real fila india la selecciona andina sobre la mexicana, evocando aquel marcador de un gol por cero, con el tanto anotado por Nicolás Castillo en el año del 2018, en el terreno de la acción del estadio Corregidora de Querétaro.
La historia misma marca que desde el primer enfrentamiento oficial entre México y Chile en una cancha de futbol, ya existían tiradores andinos de puntería perfecta, como aquel inolvidable delantero el Chato Guillermo Subiabre que le anotó tres tantos al arquero Oscar Bonfiglio en un juego de consuelo, ya que ambas selecciones estaban eliminadas dentro de los Juegos Olímpicos de Amsterdam en el año de 1928.
El seleccionado azteca tendría que esperar bastante para vencer por vez primera a los chilenos, con los goles de Carlos Calderon de la Barca, antiguo héroe de los Pumas de la Universidad, dentro de la actividad de los llamados Juegos Panamericanos celebrados en nuestra nación en 1956.
Y cosas extrañas que da el fútbol, la tierra chilena fue de gran promisión para las ilusiones de conquista del futbol mexicano a nivel internacional, cuando en el Mundial perfectamente organizado por dicha nación, los nuestros lograron su primer triunfo en Copas del Mundo, venciendo a su similar de Checoslovaquia tres goles por uno, en ese sí bendito año del ya lejano 1962.
Buena prueba para el enésimo entrenador extranjero que llega a dirigir al seleccionado mexicano, no sabiendo si el navío de Gerardo Tata Martino, trae la bandera blanca de la paz o la pirata.

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