La estatua, la derecha y la privatización de la ciudad

Jesús Víctor García Reyes
Politólogo (UNAM. BUAP).
Catedrático. Investigador Universitario.

La polémica por el retiro de la estatua del dictador Porfirio Díaz, no es ociosa. La estatua de la controversia entre autoridades de derecha (PRI) en el Ayuntamiento de Orizaba y ciudadanos, es real y desenmascara el supuesto “crecimiento sin desarrollo”, del municipio.
La estatua debe irse, es una afrenta al pensamiento libertario del siglo XXI. A ningún dictador (emperador) hay que rendirle honores, menos colocarlo en estatua o rotonda.
La polémica por el retiro de la estatua tiene razón de ser, dado que en el fondo están, dos visiones de la historia y el desarrollo municipal. Díaz representó la “concentración de la riqueza y la represión a la comunidad”. Obreros, campesinos, clase media fueron apaleados por la policía y los soldados del régimen. No se permitió la libertad de expresión. ¿Cuántos periodistas, caricaturistas, fotógrafos fueron asesinados en la dictadura?
La estatua debe retirarse a la brevedad, como lo ha dispuesto el cabildo de Orizaba, (con el voto en contra de solo dos personas). No hay organización civil que la defienda en el municipio, (a no ser que sea creada “ficticia” al amparo del poder).
Si se piensa, por otra parte, en amparos judiciales, para ganar tiempo y no quitarla, estos no procederán, ya que “no es un acto arbitrario de la autoridad”, es un acto legal (apegado a la normativa municipal) y, legítimo (reflejo del sentir popular concretado en el voto de los regidores y síndico). Pueden usar artimañas para retardar su salida (como vandalizar la estatua), luego culpar a los que están en contra, para ganar consenso.
En un sentido amplio, la estatua refleja el pensamiento de la derecha política (PRIAN) en el municipio (en el mismo tenor están las corridas de toros). Un proyecto de privatización de la ciudad, que viene del año 2008. Centrada su idea de “desarrollo”, en la promoción del turismo de bajo perfil, hacen lo posible por orientar el presupuesto municipal para lograr hacer crecer, los negocios privados (hoteles, restaurantes, salones de convenciones) que giran alrededor del mismo, sin preocuparse de financiar, por ej. refugios para mujeres violentadas.
El programa nacional de “Pueblos Mágicos” (que ya desapareció con el presidente Obrador), tuvo entre sus objetivos, la creación de empleos (para los más pobres) en los municipios acreditados, pero esto no sucedió, los que se apropiaron los presupuestos fueron los empresarios hoteleros. Por ello lo quitó del presupuesto.
El negocio del turismo en Orizaba (si en verdad se desea prospere), tiene que romper con el esquema de “concentración de riqueza”, en las familias acaudaladas de siempre. El discurso de la redistribución de la riqueza vía turismo en la ciudad se viene abajo, cuando uno observa, que sólo crecen los negocios de los ricos de siempre. Dinero público (de impuestos), ha sido utilizado para comprar, por ej. el teleférico que cobra por viaje, al propio ciudadano, que lo pagó con sus impuestos (es decir pagamos sobre lo pagado). Lo mismo pasó con la compra y remodelación del “Poliforum” (dinero público usado para inversión), y luego los espacios se rentan a particulares, para negocios privados (aun cuando hay salas de recreación gratuitas).
Con los parquímetros lo mismo, la privatización del suelo público con fines de lucro. Ahora, hay un “catálogo para rentar los espacios municipales” (salones, auditorios, Poliforum, exconvento San José) para eventos de sociedad. ¡Los regidores no se han manifestado contra la privatización de la ciudad!
Si seguimos así, hasta los parques (hay intentos) van a rentar o, en su caso, cobrar por caminar ahí. Por ello, la controversia y debate de la “estatua, la derecha política y privatización de los espacios públicos” de la ciudad, cobra importancia.
El Dr. David Harvey en su libro “Ciudades Rebeldes” (Akal; 2010), ofrece el soporte teórico metodológico para entender el proceso de “acumulación capitalista” a partir de la especulación urbana (dinero público para incrementar negocios privados en la ciudad). La inversión pública orientada (por infraestructura), para hacer crecer negocios privados (de la clase dominante), que crea “ilusiones de empleo” (de bajos salarios) entre los dominados. Los grandes consorcios (tiendas de autoservicio, plazas comerciales, gasolineras, líneas de autobuses), crecen y se distinguen de los “changarros” y taxistas, que apenas pueden pagar gastos.
Por ello mismo, el debate por el retiro de la estatua del dictador, no es irrelevante, ni oculta oscuros intereses, es vital porque está vinculado con el análisis de los problemas de la ciudad, que no se debaten (seguridad, vivienda, empleo formal, disminución de marginación, redistribución de riqueza vía presupuesto municipal, represión policiaca, violencia de género, cultura alternativa). Apoyar a los regidores de oposición (de izquierda) y síndico, debe ser decisión unánime de los ciudadanos de Orizaba. El asunto, no es de caprichos. Hay razón en los regidores (de izquierda), al aprobar su retiro de un parque público, porque denigra el municipio.
En ningún municipio de México, sabemos, hay estatuas al dictador y asesino de los “mártires del 7 de Enero”, mismo que mandó construir, en 1905, la prisión de “Lecumberri” (Palacio Negro), para encerrar opositores al régimen (Muros de Agua; J. Revueltas, Era. 1985). Los diputados federales y locales de izquierda en el distrito, tienen obligación ética de apoyar la decisión del cabildo (regidores de izquierda y sindico), en cuanto el retiro de la estatua. Profesores y ciudadanos, debemos abrir el debate sobre la ciudad a partir de esta coyuntura. Es momento de fijar posiciones de “Proyecto de Gobierno Alternativo de la Ciudad” frente las ambiciones de la derecha local (PRIAN). Las universidades (públicas y privadas) deben participar en el debate. Salir de su confort institucional (Meyer; 2018. Aguayo; 2019).
En su “Breve Historia del Neoliberalismo” (Akal; 2005), Harvey explica las problemáticas urbanas contemporáneas a partir de un razonamiento dialéctico. Las ciudades “modernas”, escribe, “han sido penetradas por la usura capitalista, que desplaza marginados”… de los patios de vecindad (expropiaciones), los manda a las periferias e impone ideología (de derecha) contraria a ellos. Gente que vive a orillas del río, carreteras, basureros, vías de ferrocarril, ellos son consecuencia del llamado “crecimiento capitalista”, sin “desarrollo humano” (accesos a salud, educación de calidad, ecología, recreación para la felicidad, seguridad pública y laboral). La gente vive para trabajar (tienen hasta dos trabajos y no les alcanza), no les queda tiempo para pensar su vida y su ciudad, por ello se la apropian los “dominadores” y la pobreza crece (Esquivel; 2017).
En Orizaba y región estamos viviendo estas contradicciones reales y… ¡No las explicamos para transformarlas! El retiro de la estatua (lo que significa, lo que se esconde de ella), es importante, porque marca la “lucha de clase” en el municipio. Dos veces, en cabildo, se ha aprobado y ratificado su retiro. Se dieron 20 días para ello.
Tenemos que participar, críticamente, en los asuntos de la ciudad, desde una perspectiva, dialéctica y concreta (K. Kosik; Dialéctica de lo Concreto, Grijalvo, 1985). Cualquier decisión, en este caso, está conectada con intereses económicos y de poder político local. ¡Basta de monopolizar la riqueza en Orizaba!… La diversidad de pensamiento es lo que ennoblece una ciudad.
¿Qué opinan de ello, atentos lectores de Diario El Mundo?

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