La pierna de Dios

Tomás Setién Fernández
A Manera de Comentario

Pues Diego Armando Maradona perdió el invicto por fin en la ciudad de México, y quien iba a decirlo que uno de los equipos más modestos en la historia de los Pumas de la Universidad lo iba a devolver al mundo de la realidad, luego de sus fastuosos partidos y trucos en aquel Mundial del 86, cuando se coronó campeón universal con el Seleccionado de Argentina.
Además perdiendo el invicto en una cancha que había sido benéfica para él y su selección pampera, la del bello Estadio México 1968, que contemplando dicho guarismo al revés quiere decir 1986, sitio en el cual la albiceleste ligó dos triunfos en aquella Copa del Mundo, venciendo al Seleccionado de Corea del Sur tres tantos por uno, y al representativo de Bulgaria dos por nada, debiéndose decir que Diego Armando no anoto, y toda la gloria de los tantos fueron casi obra de Jorge Valdano, que vaya que si lo inspiro a ritmo de ametralladora la cancha de los Pumas.
Por lo pronto ya no hubo mano pecaminosa de Maradona como aconteció con el duelo mundialista ante Inglaterra, pero si una mala pata, una jugada de autogol por parte de uno de los defensores del equipo de los Dorados, prácticamente abriéndoles la puerta a los universitarios dicho acto de harakiri practicado por Luis Jerez.
Es decir, la historia fue cambiante en el rumbo y ahora destino como Director Técnico de Maradona, siendo infinitamente superior el equipo de la UNAM ante esos Dorados, que por muchos momentos del partido que mando a los Pumas a la fase de semifinal del actual torneo de Copa, pareció un simple equipo del montón.
Mucho ruido y nulas nueces con la reaparición del Petiso en la ciudad de México, comandando a los Dorados, quedando atrás los golpes al aire dados por sus guarda espaldas cuando puso pie en la ex Gran Tenochtitlán, llevando por delante una guardia de seguridad, superior a la que porta el actual Presidente de nuestra nación, el ya querido sobre todo por las clases jodidas, Andrés Manuel López Obrador.
En síntesis, la mala pierna de uno de sus jugadores borró de manera definitiva aquella Mano de Dios o del Diablo, que en tantas y tantas ocasiones sirvió para amenizar la platica alrededor de Maradona y su gran Mundial mexicano.
Del 86 al 2019 hay notables diferencias, los tracks volvieron a ser de mucha carne y escasos huesos sanos.

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