Por aquí pueden pasar

Hands writing on old typewriter over wooden table background

En el mes de junio de 2018, José Antonio Durand Alcántara, presidente de la Academia Literaria de la Ciudad de México, A.C., dio por terminado el trabajo de edición de “Por aquí pueden pasar” al enviarme a casa el tiraje de este título, el cual compila cincuenta de los artículos que fueron publicados en esta, ya para mí, entrañable columna, entre 2010 y 2014, gracias a la gestión que Juan Carlos Cortés Escalante, Jefe de Redacción de “El Mundo de Orizaba”, siempre ha brindado a mis escritos.
Esta obra aguardó un semestre en algún escritorio del Museo de Arte del Estado de Veracruz, sin lograr un espacio en su agenda, muy apretada con lo que de verdad importaba durante la anterior administración (nadie es profeta en su tierra). Sin embargo, con nombre de canción infantil, este libro ha pasado por otros sitios: CDMX, Puerto de Veracruz, Xalapa, Universidad Tecnológica del Centro de Veracruz ubicada en Cuitláhuac, Ver., H. Ayuntamiento de Maltrata. El libro se ha abierto puertas por sí mismo.
El conocido artista plástico Octavio Sánchez Oropeza, con su singular manejo de la tinta, dio vida al título con un encantador dibujo que, desde la portada, invita al lector a pasar al libro. Gracias Profe Octavio. Importantes personas han dado su opinión pero en particular, hoy les comparto la que hizo, de manera espontánea, una excelente escritora juchiteca amiga mía, Marizela Ríos Toledo, licenciada en Lengua y Literatura Españolas y quien ha publicado tres libros de poemas y el cuarto “Suite en LA palabra”, Edit. Praxis, está por salir. Antologada en México, Perú, Uruguay, Argentina, Canadá, Corea, España, Londres y Portugal. Ha asistido a encuentros poéticos en México, Cuba, Costa Rica, Nicaragua, Chile, Venezuela, España y Marrakech. Su obra y voz poética se presenta en múltiples ocasiones revestida con músicos en vivo en disímbolos escenarios. Es Poeta del Mundo (Miembro 9158).
POR AQUÍ PUEDEN PASAR, “Es el título del libro de la escritora Lilia Cenobia Ramírez Carrera, una pieza literaria que ensambla ensayos, crónicas y relatos en su mayoría breves y con memoria autobiográfica. Es una obra sin duda con la objetividad de la verdad que asume -en ocasiones demandante-, pero también festiva de una realidad que fluye con imbricación de tiempos existenciales y esencia de vientos que rumoran con calma y dispersan nubes suavemente o invaden en algunas ocasiones con remolinos, los lugares en los que para ella se condensa la imagen determinante de los territorios de los que nos habla. Sus palabras se hermanan a los colores de las estaciones, las evocaciones del origen, la experiencia humana observable a través de los signos- manifestación visible del pensamiento-, sus afectos, efectos y combinaciones como gesticulaciones, actitudes, desempeños de los personajes, ya sean reales, míticos o los que adquieren el rango de una ”realidad“ de ficción con un impacto estético imaginativo y fantasioso; invitando a que nuestra vida se sumerja al leer las páginas del libro en motivos esenciales.
Sus viajes la han fortalecido, ha aprendido a vivir convencida de su capacidad de hacerlo y plasmado su pensamiento compartiendo su universo intelectual, por medio de la palabra, con sus lectores.
Las historias que narra, existen en diversos horizontes, ya sea en el fondo transparente de la vida continua, cafés, hosterías, amplias avenidas, callejuelas o en tierras lejanas como Trieste, maravilloso ”microcosmos“ así llamado por el notable escritor Claudio Magris; donde ella con ”persuasión“ visitó y partió rumbo al encuentro con el castillo de Miramar, que con filamentos se une a una etapa de la historia de nuestro país. Lugares donde el tiempo se compacta o amplía y atraviesa puertas diversas para ofrecernos la visión de un mundo que es, ha sido, o puede ser nuestro. El secreto de sus signos escritos se abre y revela la verdad que descorre los sentidos que tejen nuestra mente, que liberan la conciencia de sus lectores para disfrutar del lenguaje de sus combinatorias lingüísticas con excelencia trabajadas en la palabra.
El leitmotiv de su quehacer literario lo concentra en ahondar en la condición humana principalmente en su enfoque social; en su enfoque histórico. Hay una necesidad en ello al aprender de la vida como de sus viajes cada día, cada instante, con persuasión -repito-, con amor, con trabajo.
Su ejercicio intelectual, su destacado pensamiento, la convierten en una escritora notable, de primera línea en México y sin duda, en otros escenarios del mundo.
Orizaba, Veracruz es la histórica ciudad donde nació Lilia Cenobia Ramírez Carrera; está situada a la orilla de la cordillera montañosa de la Sierra Madre Oriental. Es su sanguíneo amor, su regazo. La ciudad que ama profundamente de cerca y de lejos. A la que le escribe con la experiencia de conocer y amar otros lugares del mundo pero que sabe que cobija su cordón umbilical en este México que es suyo.”
Marizela Ríos Toledo

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