Las corridas de toros

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Una voz en el desierto
Octavio Rodríguez Pasquel Bravo

De vez en cuando personas en diversas ciudades se manifiestan en contra, una minoría, a las corridas de toros lo cual es respetable, me uniría a las protestas pero sería incongruente con mis actos y una falsa postura. No puedo tirar la primera piedra.
No dejo de sentir pena del trato que damos los humanos a los animales, pero la manera que mueren los toros en el ruedo es más digna que lo que pasa con otros que llamamos irracionales, los toros tienen nervios y sistema circulatorio, es indudable que sienten dolor.
Lo que reflexiono de los que se oponen a las Corridas, tienen más justificación sí son vegetarianos o veganos, estos últimos no toman leche, huevos que son los abortos de las gallinas y mucho menos criadillas.
Algún día escribí en este mismo espacio que el llamado Homo Sapiens ha abusado en forma despiadada de la flora, de la fauna, de la contaminación de mares y ríos, del calentamiento global y de sus semejantes. Un día que espero no llegue podemos acabar con la vida en nuestro planeta.
Sólo para reseñar los excesos del hombre para con los animales empezaré por el paté foie gras, hacen tragar hasta reventar a los gansos para aprovechar el hígado desarrollado, al ganado le aplican clembuterol, a los pollos hormonas y su vida y traslado es en jaulas en donde no hay espacio para que no se muevan y puedan perder peso, todos los hemos visto en las carreteras, con calor insoportable y sin agua, aquellos paisajes bucólicos que grandes y pequeños artistas pintaban en granjas, quedaron para la historia. Las vacas lecheras, esto me consta, en grandes fincas modernas las tienen en enormes corredores con la luz artificial para que su instinto las haga sentir que es de día y con aparatos eléctricos, deben tener algún nombre, las ordeñan sin parar.
A los cerdos que no sirven para la reproducción, algo que deban meditar varios de mis amigos, los castran, con el afán de engordarlos y comercializarlos con mayor peso.
En Asia y África por el marfil se mata a los elefantes y al rinoceronte por su cuerno, le dan atribuciones afrodisiacas y poder sexual a los hombres, vuelvo a mis amigos, no se la crean, pura superchería, a los osos, a las focas y otros sólo por su piel. Los mariscos que no quería nombrar en agua hirviendo los sumergen con vida, el sufrimiento les da mejor sabor.
No terminaría de pergeñar estas líneas si sigo enumerando atrocidades.
Que decir de los cazadores, los que lo hacen para alimentarse es válido, los que matan por matar, sin el menor peligro. No hay temeridad, ni aventura, solo el puro gusto, ahora con miras telescópicas y rayos infrarrojos, el animal ignora de donde le vino el rayo que lo mató en la obscuridad.
La infinidad de barbarie del hombre es indescriptible e inacabable, no tengo espacio para seguirlo relatando, pero no puedo dejar de referirme a mis preferidos: los caballos, que por todos sabidos, callaré sus virtudes y los perros, han sido inseparables del hombre.
Las peleas de perros es lo más salvaje posible, hay un último libro de Pérez Reverte, el mismo del “Capitán Alatriste” y con bibliografía muy amplia que el último que leí, como todos los del él, muy ameno y en el que hace hablar un perro se llama: “Los Perros Bravos no bailan”, muy recomendable.
El que esto escribe a pesar de las críticas de familiares y amigos hice hablar a un toro, lo tomé de la mejor manera y me reconcilié con la Fiesta Brava.
Volviendo al maltrato al perro ese fiel animal con total entrega al humano le sirve a los invidentes, encuentra humanos en derrumbes, es compañía para niños y ancianos, guardián de sus hogares, fidelidad a toda prueba, dan la vida por sus amos.
Hay personas que los cruzan para comercializar los cachorros que en manos crueles ya que lo jugaron los niños los echan a la calle, para lo que no están preparados, mueren atropellados la mayoría de las veces los ve uno con los ojos desorbitados, realmente una criatura aterrorizada, sufrida e imagino buscando a un dueño sin corazón.
VUELVO AL TORO DE LIDIA
Alguna de nuestras costumbres atávicas las he tratado de reseñar y todas reprobables, pero no iré a manifestarme a las granjas, a las fincas y a ningún lugar de maltrato animal y menos en una Plaza de Toros, no soy vegetariano, ni vegano y no he practicado actividades contra animales, mal haría.
Ha retornado mi gusto por las corridas de toros y hay factores que han reafirmado mi opinión pero con gran respeto para el que piense diferente.
LA DESAPARICIÓN DE LAS ESPECIES
Uno de los factores que me hizo cambiar: jaguar, águila real, mariposa monarca por tala inmoderada e insecticidas, ajolote, tortuga caguama, guacamaya roja, puma mexicano y la vaquita marina entre otros en peligro de extinción, al que debemos de agregar el hermoso ejemplar de un Toro de Lidia, con su fuerza, su musculatura, su cornamenta, a todas estas cualidades le llamamos trapío, su cría si no fuera para su sacrificio en la Plaza de Toros no existiría, le pasaría lo que a su antecesor el uro que se extinguió la última hembra en 1627 por la caza furtiva y el desinterés al no tener función específica, su antigüedad era de 2 millones de años. En las Islas Griegas apareció el Toro de Lidia y se esparció en todo Europa habiéndose arraigado en la península Ibérica para llegar después a nuestras tierras.
Es costosísimo cada ejemplar de 4 o 5 años, viviendo como reyes requiere de una manutención y cuidados especiales, de los que nadie se ocuparía si no existiera el espectáculo. Después de una vida placentera en 15 o 20 minutos lucha por su vida en forma gallarda y haciendo honor a su raza. Cuantos no quisiéramos que así fuera el fin de nuestras vidas.
Los que se oponen a la Fiesta tienen todo su derecho y también debían hacerlo en todos los mataderos de animales: bovinos, cerdos, pollos y la matanza de chivos en nuestra vecina ciudad de Tehuacán, Puebla.
Un solo animal que muere en forma violenta es de lamentarse pero no es lo mismo el número de sacrificados que se cuentan por millones en los rastros sin piedad alguna. La diferencia es que los que mueren en el ruedo sólo son una gota de agua.
Existen muchos foros donde pueden expresar sus inquietudes los defensores de animales, desde luego con menos reflectores.
Para terminar mencionaré algunos de los personajes aficionados a la Fiesta Brava, solo literatos, por esta vez dejaré de lado científicos, filósofos y demás talentos y que incluso a Toros bravos se les ha puesto su nombre:
García Márquez, Vargas Llosa, Sabater Alberti, García Lorca, Francis Wolf, Ortega y Gasset.
Los taurinos tenemos buena compañía.

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