Por qué el reino de los cielos es de los niños (última parte)

Una mejor manera de vivir por Tere Gómez Torres (última parte)

Había ya estado en Africa casi cuatro años y nunca jamás recibí un paquete de mi casa. De todas maneras, si alguien llegara a mandar alguno, quién iba a poner una bolsa de agua caliente para la calurosa Africa ecuatorial?
A media tarde, cuando estaba enseñando en la escuela de enfermeras, me avisaron que había llegado un auto a la puerta de mi casa. Cuando llegué, el auto ya se había ido, pero en la puerta había un enorme paquete de once kilos. Por supuesto, no iba a abrir el paquete yo sola. Así que invité a los chicos del orfanato a que juntos
lo abriéramos. La emoción iba en aumento. Treinta o cuarenta pares de ojos estaban enfocados en la gran caja. Había vendas para los pacientes del leprosario. Luego saqué una caja con pasas de uvas variadas. Eso serviría para hacer una buena horneada de panecitos el fin de semana. Volví a meter la mano y sentí… sería posible? La agarré y la saqué… Sí, era una bolsa de agua caliente nueva!
Lloré… Yo no le había pedido a Dios que mandase una bolsa de agua caliente, ni siquiera creía que Él podía hacerlo. Ruth estaba sentada en la primera fila, y se abalanzó gritando: `Si Dios mandó la bolsa, también tuvo que mandar la muñeca!‘
Escarbé el fondo de la caja y saqué una hermosa muñequita. A Ruth le brillaban los ojos. Ella nunca había dudado. Me miró y dijo:
-Puedo ir contigo a entregarle la muñeca a la niñita para que sepa que Dios la ama en verdad?’. Claro que sí, -le respondí- y como tú se la pediste al Señor, tú se la darás en su nombre!
Ese paquete había estado en camino por cinco meses. La había preparado mi antigua profesora de catequesis, quien había escuchado y obedecido la voz de Dios mucho antes de que sucedieran las cosas, y fue Él quien la impulsó a mandarme la bolsa de agua caliente, a pesar de estar yo en el Ecuador africano. Y una de las niñas de la parroquia había puesto una muñequita para alguna niñita africana cinco meses antes, en respuesta a la oración llena de fe de una niña de diez años que la había pedido para esa misma tarde.
Tu Mundo es como tú eres obsérvate y compruébalo y cuando lo aceptes….
busca el cambio.

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