Cuitláhuac, Cisneros, Yeidckol: rumores de una tormenta perfecta

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De razones y pasiones
Rafael Pérez Cárdenas

La fallida operación para remover del cargo al fiscal Jorge Winckler provocó no sólo la peor crisis política al interior del incipiente gobierno de Cuitláhuac García, sino que desató toda una serie de rumores en torno a las principales figuras políticas de Morena. Una vez más, la administración estatal contra las cuerdas, víctimas de su propia incapacidad política y división interna.
La tormenta se fue gestando desde la tarde del jueves, cuando incapaces de reunir los votos necesarios para remover al fiscal -su destitución estaría en manos del Poder Judicial, una aduana que difícilmente sortearán-, los diputados de Morena reventaron su propia sesión y pidieron que se aplazara para la tarde del viernes. Y entonces se habló de traiciones en algunos legisladores aliados e incluso de miembros de la misma fracción parlamentaria morenista.
Se dijo que los diputados afines a Amado Cruz, el malogrado aspirante a presidir la Junta de Coordinación Política, habían decidido votar por cuenta propia, con los que algunos lo harían en contra de los dos dictámenes de juicio político contra Winckler; está claro que la herida del conflicto interno de noviembre pasado -que dio lugar incluso a que se integraran inicialmente dos grupos legislativos de Morena- no ha sanado.
Pero también se difundió la especie de que otros tantos diputados morenistas cercanos al delegado federal Manuel Huerta estarían en la misma posición, convencidos que el descarrilamiento de los líderes de su bancada, del Secretario de Gobierno y hasta del gobernador, serviría muy bien a sus intereses. En efecto, Huerta esta vez no metió la nariz en un conflicto que se peleaba en otra arena; esta versión cobró cierta credibilidad a partir de la disputa por la elaboración de los padrones de programas sociales. La fotografía de Cuitláhuac García y Manuel Huerta en palacio de Gobierno fue precisamente para acallar esa versión.
El viernes la tormenta arreciaba. Por redes sociales y voceros a sueldo soltaron el rumor de que el Secretario de Gobierno había fracasado en su operación política y que en un acto desesperado, habría empezado a ofrecer por cada voto hasta cinco millones de pesos, placas de taxi y cargos públicos a familiares; a quienes lo habían rechazado, los habría amenazado directamente. La jauría oficial contestó de la misma forma.
Antes de la hora citada para reanudar la sesión extraordinaria, el gobierno y el Congreso ya habían hecho crisis. Morena no reunió los votos necesarios y una vez más, la sesión se pospuso hasta nuevo aviso, confirmando que todo el proceso para aprobar el juicio político había fracasado y que no había un plan B, ni del gobierno ni de la fracción parlamentaria de Morena. Hasta ese día, no se sabía a ciencia cierta quienes estaban con ellos y quienes estaban contra ellos. Se lo tuvieron que restregar en la cara.
Los diputados del PAN y aliados al servicio del ex gobernador Yunes se salieron con la suya. Al tiempo que seguían corriendo rumores y fake news de manera incontrolable, 19 legisladores se presentaron en el recinto del pleno para informar que ante notario público habían dado testimonio de que votarían en contra de los dictámenes. De tal forma, Morena sólo contaría con 31 votos cuando requería de 34; la batalla se había perdido. ¿También la guerra?
Mientras todo eso sucedía, Xalapa ardía en manos de la delincuencia. El asesinato de dos personas en plazas comerciales así como el enfrentamiento de la policía con presuntos delincuentes a media mañana en la avenida más transitada de la ciudad, sólo calentó más el ánimo de los medios y las redes sociales.
La siguiente versión que se difundió es que la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky se encontraba en la capital de estado para meter al orden a los irredentos legisladores locales. El razonamiento promovido por los adversarios era que si el propio Andrés Manuel no había podido llevarlos al redil, menos lo haría la dirigente nacional del partido. Tampoco esto pudo ser confirmado, sólo sirvió para avivar la crisis política de Morena y su gobierno.
El último rumor o fake news surgió hacia el mediodía del sábado: que el Secretario de Gobierno, Eric Cisneros, había presentado su renuncia y que este lunes tomaría su lugar Elías Miguel Moreno Brizuela, miembro del equipo de transición de López Obrador y actual coordinador nacional del Frente por la Cuarta Transformación. De inmediato corrieron sendas informaciones oficiales para desmentirlo y aclarar que Cisneros tendría actividad pública al inicio de la semana.
El último clavo la puso este domingo la propia iglesia. En su mensaje semanal, el arzobispado de Xalapa señaló al gobierno de Cuitláhuac de falta de dirección y la ausencia de un proyecto de gobierno bien definido, que algunos recomendados no funcionan y que no se puede invocar la novatez para justificar los desaciertos.

¿A la Iglesia también soltarán a sus perros? De eso hablaremos mañana.

Las del estribo…
En el carnaval de rumores de este fin de semana también corrió el del relevo del Gobernador del Estado. Falso. No hay razón jurídica y política suficiente para sustentar el dicho, además de que goza de la confianza del Presidente. De lo que no hay duda es que las condiciones están dadas para que se den los primeros relevos en el gabinete estatal. Esto dicho por ellos mismos. Por lo pronto, Eric Cisneros no se va. Este lunes, alcaldes y autoridades de los 212 municipios del estado participarán en la firma del Convenio “Hacia una Nueva Agenda Municipal Veracruzana”, acto que encabezará el secretario de Gobierno. Al evento asistirá el coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (Inafed) Rafael Cortés Gómez.