Problemas de la timidez

La timidez no es sinónimo de introversión. Las personas introvertidas son personas que se concentran en su mundo interior y que no necesitan relacionarse con los demás. “La diferencia fundamental es que el tímido no sabe cómo relacionarse con los demás y el introvertido no lo necesita, es decir, no busca relacionarse con el resto”, señala Elorza.

Problemas más acusados
Los adolescentes tímidos suelen preocuparse en exceso del qué dirán y temen una crítica negativa. Todo esto provoca una ansiedad que les impide realizar algunas actividades con normalidad y hace que intenten evitarlas, por “la falta de confianza en si mismos y el miedo a hacer el ridículo”, apunta Elorza. Nos referimos a las relaciones sociales -sobre todo con el sexo opuesto-; cuando se quiere empezar o acabar una conversación; también cuando se trata con desconocidos; ante la necesidad de tomar la iniciativa o asumir responsabilidades y en el momento de hablar en público o expresar sentimientos.
Por otra parte, la timidez se puede producir en diferentes ámbitos. Es decir, a un adolescente le puede dar reparo hablar en público, pero en otra situación distinta, por ejemplo, iniciar una conversación, no preocuparse en absoluto.
Pero es que la timidez genera, además de las mencionadas señales físicas y otras como la taquicardia, pensamientos negativos y sentimientos de frustración en la persona, añade la psicóloga Amaia Bakaikoa.

Consejos
Los expertos insisten en que la manera de que los adolescentes superen este problema pasa por el aprendizaje y aportan una serie de pautas orientadas a este fin:
“Conviene ponerse en el lugar del otro. Los demás también pueden tener el mismo temor”, apunta Antonio Cano Vindel. No evitar las situaciones de temor, sino enfrentarse a ellas. “Es entonces cuando se cambiará el temor por satisfacción”, señala Cano Vindel. Es más, no afrontar los momentos de timidez puede hacer que “se genere más miedo y que la timidez se generalice a otras situaciones”, apunta Bakaikoa. “Es importante tratar de aprender a controlar la expresión corporal y facial, así como saber recrear situaciones de la vida normal para analizarlas y corregirlas”, expone Porres Salces. Tener pensamientos positivos. “Sustituir los pensamientos negativos como ‘no te enfrentes, lo vas a hacer mal’, por positivos: ‘se puede aprender, me va a salir bien’ ”, explica Amaia Bakaikoa. Conocerse a uno mismo. La intención es que los tímidos “sepan cuáles son sus puntos fuertes y cuáles los débiles. Si hacen esto, serán capaces de poder aceptarse y convivir con sus características”, afirma Pont. Comunicarse. Esto es esencial porque sólo por el hecho de contar lo que produce timidez, ésta ya pierde su “poder terrorífico”, señala Pont.

Cuándo ir al psicólogo
Explican los especialistas que la timidez no implica que uno deba ir al psicólogo en la adolescencia. Basta con seguir los susodichos consejos. Sólo en algunos casos en que se produce una timidez patológica conviene acudir al médico. ¿Cómo distinguirla? “Puede haber síntomas que les impidan alcanzar logros en su contexto, que en esa edad se trata del colegio y las relaciones sociales. Por ejemplo, podría suceder que un joven no sea capaz de relacionarse con nadie o que por miedo a preguntar en clase no saque las notas adecuadas a su nivel intelectual. Entonces sí debería acudir al psicólogo”, explica Porres Salces.
Según los expertos, es importante no confundir la timidez con la fobia social. “La timidez es un rasgo de inhibición social con mayor o menor intensidad pero no permanente, es decir, no impide el contacto con el medio. Sin embargo, la fobia social es un temor irracional, acusado y persistente ante situaciones públicas”, afirma Pont.
En la fobia social el afectado evita las relaciones sociales interpersonales, con la presencia de importantes cuadros de ansiedad si no lo puede hacer. “La timidez es similar a la fobia social, pero no tan intensa. Un adolescente tímido afronta las situaciones sociales y aunque le cueste hacerlo, una vez que da el paso suele dejar de pensar en el qué dirán y empieza a sentirse a gusto”, explica el psicólogo Cano Vindel.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz