Las rejas matan

Por Tomás Setién Fernández

Todo lo contrario a la letra de una popular canción vernácula, la que dice entre cántico y cántico de Javier Solís aquello de que Las rejas no matan, en la vida real mas de un futbolista profesional mexicano se ha visto en presidio, corroborando tiempo después de que ya sus vidas no son iguales, teniendo que recomenzar de una o de otra manera ese proceso llamado de regeneración, que en muchos casos no pudo llegar.
El comentario generalizado de lo sucedido a Omar el Gato Ortiz sentenciado a 75 años de prisión en la ciudad de Monterrey, luego de que la justicia lo considero netamente culpable de los delitos de secuestros, reabrió viejas y terribles historias, en donde se vieron involucrados mas de un jugador profesional del fútbol mexicano tocante a la Primera División, la mayoría de ellos envueltos en accidentes automovilísticos, que mezclados con la alta velocidad, y en numerosas ocasiones con el consumo excesivo de alcohol, dieron al traste a la vez con vidas humanas, con las propias carreras profesionales de los que pulsaban malamente el volante.
Evocando los tres años que estuvo en prisión aquel excelente defensa central nacido en Tampico, Aurelio El Coreano Rivera, que cuando vivía una gran temporada con el equipo del Puebla, por exceso de velocidad en su vehículo. y por las copas en exceso que había tomado en una reunión nocturna, atropello a un par de ciclistas en plena carretera saliendo de la ciudad poblana, causándoles la muerte instantánea.
No vean todo lo que se dijo acerca de su caso, en donde la propia dirigencia del equipo del Puebla pareció abandonarlo a su suerte, luego de que era uno de sus jugadores mas populares, habiendo purgado una condena que se cifró en tres años sin libertad, saliendo del presidio debido al buen comportamiento que tuvo detrás de las rejas el mencionado jugador.
Un caso similar al de Rivera fue el vivido por Ramón Ramírez, que cuando atravesaba por el mejor momento de su carrera, dentro de un accidente vehicular mato a cuatro personas debido al exceso de velocidad y cero copas con el cual manejaba su camioneta en la ciudad de Guadalajara.
Ramírez salió libre bajo fianza tras pagar una cantidad millonaria para recobrar su libertad, que ya en términos futboleros no fue la misma a la cual nos tenia acostumbrado, cuando realizaba juegos prodigiosos en el terreno de la acción.
Retomando el caso de Aurelio Rivera, también su carrera profesional sufrió un paro que fue definitivo no volviendo a ser para nada dentro de su reaparición con el equipo del Puebla, aquel zaguero confiable y duro como el acero, algo dentro de si se había quebrado en mil pedazos.

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