Ennio Morricone, el maestro se retira

EFE

Si hay algo más reconocible que las miradas que intercambia Clint Eastwood con sus adversarios en el duelo final de “El bueno, el feo y el malo” es la música que las acompaña. Ennio Morricone, de cuyo ingenio salió esta y otras de las bandas sonoras más famosas del cine, ha anunciado que se retira. El maestro que hizo rodar películas al son de sus melodías deja la batuta a los 90 años.

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+++ El maestro Morricone, con 500 bandas sonoras creadas, ganó un Óscar honorífico en 2007 después de 5 nominaciones fallidas. Y nueve años después, cuando ya no lo esperaba, la Academia le concedió la estatuilla por la música de “Los odiosos ocho”, de Quentin Tarantino.

+++ “Lo de Morricone no tiene nombre. No lo ha conseguido nadie. Yo, desde luego, no lo conseguiré ni en 50 vidas”, comenta a Efe Jorge Granda, compositor español de música para cine nominado tres veces a los premios Hollywood Music in Media.

+++ Con 90 años, Morricone todavía madruga. No le gustan los gatos. No tiene miedo a morir, pero no le gustaría hacerlo a destiempo de su eterna compañera, María Travia, con la que lleva casado desde 1956. El genio romano se retira de la música, pero antes de abandonar definitivamente la batuta, dará 16 conciertos por Europa hasta el mes de junio.

Morricone se va por la puerta grande de la música y del cine, con más de 500 bandas sonoras a sus espaldas. Un hito reconocido por el público y la profesión.

Jorge Granda, compositor español de música para cine nominado tres veces a los premios Hollywood Music in Media, destaca lo excepcional de la producción de Morricone. “Como compositor puedo decir que parece algo prácticamente imposible. Significaría tener que estar componiendo 24 horas al día durante más de 50 años”, reconoce.

“Lo de Morricone no tiene nombre. No lo ha conseguido nadie. Yo, desde luego, no lo conseguiré ni en 50 vidas”, comenta Granda sobre la carrera del músico italiano.

Morricone nunca aprendió inglés ni se mudó a Hollywood. Ganó un Óscar honorífico en 2007 después de 5 nominaciones fallidas. Y nueve años después, cuando ya no lo esperaba, la Academia le concedió la estatuilla por la música de “Los odiosos ocho”, de Quentin Tarantino.

LA BANDA SONORA DEL “SPAGHETTI WESTERN”.

Su obra está indiscutiblemente ligada al “spaghetti western”, el género del lejano oeste con acento italiano que recreaba un pedacito de Estados Unidos en España allá por los sesenta y setenta. A él llegó de la mano de su amigo y director Sergio Leone.

Ambos nacieron en Roma, Italia, con menos de dos meses de diferencia, y fueron juntos a la misma escuela durante un curso. Mientras las películas del oeste de John Ford comenzaban a llegar a las salas italianas, Morricone seguía los pasos de su padre como trompetista. A los seis años ya había comenzado a componer y a los 12 ingresó en el conservatorio.

Morricone confesó al diario inglés The Guardian que tuvo una infancia difícil. “Crecí en Roma durante la Segunda Guerra Mundial. La ciudad estuvo primero tomada por los alemanes. Luego llegaron los aliados. A veces no teníamos suficiente para comer, pero cuando terminó la guerra y supe todo lo que había pasado en otros lugares, me sentí afortunado”, aseguró en la entrevista.

En 1964, a sugerencia de la productora, Leone propuso a Morricone componer la melodía de “Per un pugno di dollari” (Por un puñado de dólares). Según confesó el propio compositor, Leone no lo reconoció. “Él no sabía que era el mismo Morricone que su compañero en primaria. Pronto nos dimos cuenta y yo dije que sí”, relató sobre el encuentro.

A este largo le siguieron, “Per qualche dollaro in più (1965)” (La muerte tenía un precio), “Il buono, il brutto, il cattivo (1965)” (El bueno, el feo y el malo), “C’era una volta il west (Once Upon a Time in the West) (1968)” (Hasta que llegó su hora) y “Il Mio Nome è Nessuno (1973)” (Mi nombre es ninguno), entre otros.

“Me asombra que se me recuerde siempre por los filmes de Leone, pero no por los que he hecho con Brian de Palma y con otros tantos directores. Mi trabajo con todos ellos siempre tuvo la misma calidad, pero la diferencia es que Leone le dio mayor espacio a la banda sonora. Entonces ésta tuvo más visibilidad”, dijo el compositor sobre su trabajo con el director.

Para Granda, el éxito de Morricone reside en su talento y en su esfuerzo y trabajo. “Es un gran referente. Y ese es uno de sus máximos logros, siempre se ha mantenido en lo más alto. Ya en los setenta era el referente que es hoy en día”, comenta.

“Ha dedicado mucho tiempo a experimentar. Buscaba algo nuevo, una sonoridad propia y dejó su propia huella. Si oyes la música sabes inmediatamente que es de Morricone. Es su sello”, añade el compositor.

HIZO SUPLICAR A TARANTINO.

La carrera del ideólogo del silbido más famoso del cine no se ciñe solo a Leone y al wéstern. Morricone también puso música a “The Untouchables” (1987), de Brian de Palma; “Cinema Paradiso” (1988), de Giuseppe Tornatore o “Teorema”(1968), de Pier Paolo Pasolini, y en todas sus colaboraciones defendió su trabajo y no tuvo reparos en decir no.

Sin ir más lejos, plantó cara a Pasolini cuando le pidió que adaptase música clásica para una de sus películas en lugar de crear una banda sonora original.

“Yo me negué y entonces me dijo: ok, puedes hacer la música que quieras siempre que incluyas estas notas claves en algún sitio. Era una superstición para él, así que, le di el gusto”, declaró Morricone a The Guardian.

Siempre ha guardado una especie de lealtad férrea a su amigo Sergio Leone. Este sentimiento hizo que rechazase cada propuesta de Clint Eastwood para trabajar juntos.

A Tarantino, gran admirador confeso del italiano, le costó sangre, sudor y lágrimas que Morricone pusiese su talento a su servicio. Finalmente, esto sucedió en 2016 para el film “The Hateful Eight” (2015).

Antes de la “rendición” de Morricone, Tarantino ya había usado las composiciones del italiano en sus películas. Por ejemplo, en “Kill Bill Volume 2” (2004), “L’Arena” acompaña cada golpe que Beatrix Kiddo da la caja de pino en la que la han enterrado viva.

Tarantino ha usado piezas de Morricone en otras de sus películas, como en “Kill Bill: Volume 1” (2003), en “Inglourious Basterds” (2009) y en “Django Unchained” (2012) . Que el director estadounidense usase su música, creada para otras obras, exasperó en ocasiones al compositor.

“Me asustaba su falta de coherencia en la elección musical y en la dirección que debía seguir. Siempre ha unido piezas muy diferentes entre sí”, dijo en un libro que recoge conversaciones del maestro con el escritor y compositor Alessandro de la Rossa.

Cuentan los cronistas de Hollywood que el director de Tennessee tuvo que rogar al italiano participar en “The Hateful Eight”. Con ruegos o sin ellos, el trabajo en la película le valió su sexta nominación a los Óscar. Morricone se alzó con la estatuilla a la mejor banda sonora original, nueve años después de que la misma Academia le concediese el Óscar honorífico.

Con 90 años, Morricone todavía madruga. No le gustan los gatos. No tiene miedo a morir, pero no le gustaría hacerlo a destiempo de su eterna compañera, María Travia, con la que lleva casado desde 1956. El genio romano se retira de la música, pero antes de abandonar definitivamente la batuta, dará 16 conciertos por Europa hasta el mes de junio.