Puebla ante la falta de gobernador

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Gustavo Méndez Osorio

Si algo me ha quedado claro es que en política no existe la seguridad de un hecho futuro, su naturaleza de la política es la imprevisibilidad. Primero tras la publicación del proyecto de sentencia del magistrado del TEPJF José Luis Vargas Valdés hacía pensar que la elección poblana se anularía, es más había allegados al barbosismo que brindaban por esta decisión. Pero llegó la votación en el pleno del tribunal y la elección no se anuló, se le ratificó su constancia como gobernadora electa a la panista Marta Erika Alonso Hidalgo; y cuando parecía que se afianzaría en el poder estatal luego de 10 días de ser la primera mujer en dirigir las riendas del estado trágicamente falleció la tarde del 24 de diciembre en compañía de su esposo el senador Rafael Moreno Valle.
El vacío de poder es latente en Puebla. Tenemos un encargado de despacho en el gobierno estatal que no cuenta con mayoría en el congreso estatal. Mismo órgano que designará a un gobernador interino que convocará a elecciones extraordinarias en que se elija a un gobernador constitucional. Para quienes nos gusta observar la política habrá mucho que opinar en la designación del gobernador interino, en la selección de candidatos a la gubernatura y en el desarrollo de la campaña de la misma.
En el primer round Morena y su mayoría en el congreso local se apresta a llevar mano en la designación del interino. Pero en un gesto de cortesía política desde gobernación federal se plantea que esa posición sea para un panista. Doble juego de forcejeos entre los panistas tradicionales y los morenovallistas. Ahora bien, para la selección de candidatos al menos en Morena la presidenta nacional del partido señala que repetirán con el mismo candidato para la extraordinaria en Puebla. Léase irán nuevamente con el oriundo de Zinacatepec Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta como candidato.
Pero Barbosa “es un mal candidato”. Y lo dicen desde la ciudad de Ajalpan y el Palacio Legislativo de San Lázaro sus mismos correligionarios en lo que parece ser fuego amigo para influir en la selección del candidato morenista y en esta vez creo que tienen razón. Barbosa es cierto enfrentó un aparato de estado dispuesto a todo para retener un gobierno estatal pero no fue el único candidato en estas condiciones y ni con el empuje de la ola lopezobradorista recibió la confianza de los poblanos en las urnas. Sobre el supuesto fraude electoral, jamás se presentaron pruebas o alegatos en el sentido de cambiar los resultados aritméticos de las casillas, es más trascendió que en el tema de la gubernatura Morena no tenía en su poder al menos el 30% de las actas de casillas de todo el estado, con números que no se conocen la lógica indicaría que no hay seguridad para alegar, pero la lógica política indica alega todo y al final vemos. El principal tema para impugnar la elección y que fue el expuesto por el magistrado Vargas Valdés era la cadena de custodia de los paquetes electorales.
Ahora bien, en el ánimo de los poblanos se encuentra presente que la pareja Moreno Valle-Alonso Hidalgo fue víctima de un atentado. El mismo Barbosa en un error político durante una entrevista radiofónica lo definió accidentalmente como “magnicidio”. En concreto, para muchos poblanos el helicóptero Augusta no se cayó sino lo derribaron y aún sin evidencias ni investigaciones piensan que el culpable o los culpables buscaban una elección extraordinaria en Puebla. Encuestas publicadas en donde se pregunta que si bajo las sospechas de este hecho Barbosa debe repetir como candidato el 16% de los encuestados opinan que debe volver a ser candidato frente a 60% que opinan que no debe ser candidato. Parece que la legisladora ajalpense Inés Parra tiene claridad en su opinión, sería un error que el exsenador repitiera como candidato. Pero al tiempo llegara la elección y con ello la razón.
Por lo pronto, un fantasma recorre Puebla: el fantasma de la polarización.

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