Cadena perpetua

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

El Gato irremediablemente tras la sentencia de 75 años en prisión perdió sus siete vidas deportivas, y algo más, mucho mas, pudiéndose decir que el destino final de Omar Ortiz aquel buen guardavallas del equipo del Monterrey, en donde debuto aglutinando elogios por doquier, es triste y lamentable, luego de que la justicia, que muchas veces se equivoca y que ademas en ciega de nacimiento, giro su decreto de culpabilidad absoluta del citado personaje, por el terrible delito del secuestro.
Supuestamente siendo base para la elaboración de secuestros en su tierra natal Monterrey, en donde seleccionaba a las personas a las cuales se les quitaría su libertad de transitar libremente por calles y avenidas, lo de Omar resultó un caso dramático desde el año del 2012, cuando fue detenido por las acusaciones que se confirmaron como reales hechos, según el punto de vista de la justicia mexicana, por lo cual ya había estado detrás de las rejas desde largo tiempo.
Tipo que a simple vuelo de vista caía bien a cualquiera, el apodado Gato dentro de los equipos en donde trabajo aparte del Monterrey, Celaya, Necaxa, Atlante y Jaguares de Chiapas en donde también alcanzó la fama de ídolo de la tribuna, uno se podía imaginar cualquier cosa de Omar, tatuado casi de los pies a la cabeza, y dueño de una platica amena y agradable, sobre todo un cheque al portador al momento de las entrevistas con cualquier medio de comunicación, que dentro de su futuro estaba marcado por el delito, y que iba a terminar su existencia terrenal tras de las rejas en algo similar a una condena perpetua.
Y es que a sus 42 años cumplidos, agregándole los 75 calendarios deshojados de condena, de vivir le harían salir de la cárcel a los 117 años de existencia. y ya los Matusalenes no existen en nuestro mundo.
Nunca habiendo sido un tipo difícil tanto para los técnicos que lo dirigieron, desde su debut con los rayados del norte ocurrido en el año del 97, como con los jugadores que convivió siempre con una sonrisa por delante del tipo de Oscar Dault, Rubén La Bomba Díaz, Eber Moas, Marcelino Bernal, Careca, etc.
Nacido en Monterrey Ortiz, cuyo destino fuera de las canchas se ha mantenido como difícil en extremo, fue suspendido por dos años por dar positivo en el dopaje hasta en un par de ocasiones, consumiendo substancias prohibidas por las leyes deportivas. terminando ahí prácticamente su carrera.
Hoy su vida se consumirá en la prisión de Cadereyta, Nuevo León, en donde sus últimos tatuajes serán marcados por la punta de un destino mas negro que la noche, y mas obscuro que los delitos que se le achacan.

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