Inocencia, la reina de la servidumbre

Tomás Setién Fernández

Llevando por delante un largo número de filmes, siempre en comedia más que ligera, enteramente carcajeante, la actriz cantante del notable pujidito y de los trajes bien entallados de la nariz a los pies; desde el año de 1954 llevó a cabo sus roles de sirvienta siempre bien intencionada, decente hasta decir basta, y servicial en toda la extensión de la frase, con aquel serial de fllmes dirigidos por Ismael Rodríguez, el que pulió la joya llamada Pedro Infante, titulados “Los paquetes de Paquita” y “Cupido pierde a Paquita”, siempre acompañada por el excelente actor y magnífico comediante, don Carlos Orellana.
María, jalisciense a no dudar, repetiría papel y otro nombre chispeante en el filme “Mientras el cuerpo aguante”, bajo la dirección de Gilberto Martínez Solares (1958), acompañada de Carlos Riquelme, llevando el papel de una sirvienta que de la noche a la mañana se vuelve millonaria, y lleva a cabo excesos tan risibles como el comer con los guantes puestos, y mezclar la champaña con el tequila, o el caviar con los frijoles refritos.
La propia televisión mexicana llevaría al bautizo a Inocencia de la Concepción de Lourdes con un número mas de apellidos impresionantes por delante, a María Victoria, superando inclusive en popularidad a su personaje de Paquita, filmando a la vez la cinta “La criada bien criada”, bajo la batuta de Fernando El Papi Córtez, mismo que la volvió a dirigir en la cinta “La Criada Maravilla”, la primera realizada en el 71 y la restante en el 79.
Dentro de esas dos películas, María se haría acompañar por excelentes cómicos como Xavier López “Chabelo”, Guillermo “El Borras” Rivas y Alfonso Zayas.
Siendo a la vez enteramente recordable la actriz cómica Lucila De Córdova, la incomparable Domitila, criada de la entera confianza del inolvidable cómico triunfante en la radio y la televisión azteca, Arturo Manrique, “El Panzón Panseco”; notable histrión de aquel televisivo programa El Yate del Prado, popular entre las populares emisiones de la TV mexicana de los años sesenta.
Siendo su frase favorita: “Ay que señor tan sangrón”.
Mientras que en los cómics mexicanos nadie ha podido igualar a Petronila, la servidora de la familia del Señor.