Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9,27:31

Cuando salía Jesús de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: “¡Hijo de David, compadécete de nosotros¡”. Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: “¿Creen que puedo hacerlo?”. Ellos le contestaron: “Sí, Señor”. Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y se les abrieron los ojos. Jesús les advirtió severamente: “Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.
Palabra del Señor.

Germán Alpuche San Miguel
El Evangelio de Hoy
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¿Acaso eres uno de estos ciegos?. Un ciego es aquel que no puede ver al amor de Dios en su vida, quien ante los acontecimientos de sufrimiento no alcanza a ver el sentido de los mismos. Pero estos ciegos al saber que es Jesús quien pasa le gritan a través de la oración, porque orar es clamar a Dios, gritarle que tenga compasión de nosotros.
Son los gritos de la oración los que logran que Jesús se detenga ante estos ciegos, y Jesús les pide su respuesta de fe: ¿Creen que puedo hacerlo?. Esta pregunta está dirigida a tu vida, Jesús te interroga sobre lo que crees que puede hacer en tu vida. ¿Crees que puede reconstruir tu matrimonio, ayudar a tus hijos, sacarte de las depresiones, darte estabilidad emocional, ayudarte a superar las heridas del pasado que tanto te lastiman?.
Dios tiene poder para sanar tu vida, transformarla, pero pide de ti la confianza plena en él, que con los hechos reconozcas que él es Dios.
Si quieres ver y alcanzar la paz, en este tiempo de adviento, no dejes de gritar al Señor, hasta que se detenga y te devuelva la vista para contemplar como tu vida está bien hecha, que Dios nunca te ha abandonado ni te abandonará.

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