Temporada decembrina

Guadalupe Martínez Galindo
[email protected]

Quiero iniciar este artículo agradeciendo a los amables lectores que me comentan por diversos medios su opinión sobre el contenido que ofrezco en esta columna semanal , que siempre busco sea objetivo e invite a los tehuacaneros por nacimiento o por residencia como es mi caso a redoblar esfuerzos para hacer de Tehuacán un buen lugar para vivir y formar con seguridad y bienestar a nuestras familias.
Casi terminó la efervescencia electoral y hoy toca a todos enlazarnos para abrazar las mejores causas en favor de mejorar de cualquier aspecto de nuestra vida común. La recomendación fraternal que les hago a todos es cuidarse mucho tanto físicamente para preservar el don más preciado que tenemos que es la salud; cuidar cada quien su seguridad y la de sus seres queridos, porque aunque se augura que las medidas para combatir a la delincuencia van a ser diferentes para optimizar los resultados, la implantación de nuevas estrategias va a llevar un tiempo y mientras tanto que cada cual proteja de la mejor forma posible su persona y su patrimonio.
El robo de vehículos y el robo a casas habitación son estadísticamente el mayor problema delictivo de la ciudad, así que cualquier precaución adicional no sobra. ¡cuidado también con los niños! Ya que en lugares concurridos como tiendas o mercados abarrotados pueden extraviarse y en el mejor de los casos dar un gran susto a sus mayores.
Hay una gran incertidumbre sobre lo que nos depare el futuro en economía y finanzas, los que saben de estos temas sugieren no adquirir deudas y si se tiene algún dinero extra por aguinaldos o cajas de ahorros destinarlo a reducir pasivos ya existentes.
Todos los tiempos, desde que tengo memoria y eso es desde hace muchas décadas, ha habido crisis económica, a veces más, a veces menos, pero el dinero es insuficiente para todo lo que tenemos o desearíamos adquirir. La austeridad, debe empezar a formar parte de nuestra cultura, es desalentador que en estos tiempos en que en la mayoría de los hogares donde una pareja comparte la responsabilidad, aunque los dos trabajan, cada vez es más insuficiente el recurso. Si no se puede ganar más, habrá que sentarse en familia y estudiar la conveniencia de reducir algunos renglones de los gastos, porque en todos los niveles, personal, familiar, municipal, estatal o federal, si sale más de lo que entra nunca se van a obtener buenos resultados.
Dice el antiguo refrán “Hablando se entiende la gente” y platicar de estos temas en casa va siendo una escuela para los menores y brinda confianza a cada miembro de la familia que al involucrarse en este tema tan importante de la economía doméstica, harán conciencia y pondrá cada uno su mayor empeño en producir y su firme decisión de ahorrar, agua, luz, gasolina etc. Para que lo que entre rinda más.
Nunca los encargados de la hacienda pública van a ir de casa en casa preguntándo cuanto necesitamos para subsistir, ese reto es nuestro. En la medida que equilibremos el presupuesto aumentará la tranquilidad que se reflejará en la salud por desterrarse la ansiedad de recursos y no tenerlos . No hay que esperar hasta el 1° de enero para cambiar, hoy es el día. Los cambios propositivos no tienen fecha, deben ser impostergables, para llegar a tener la ciudad y el hogar donde deseamos vivir.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz.