Libre, Arturo Bermúdez

Luis Velázquez

ESCALERAS: Desde el penal de Pacho Viejo, los políticos presos tienen una encomienda. Ser los “Niños Pípilas” de los Morenos… para satanizar a Miguel Ángel Yunes Linares y a su Fiscal carnal, Jorge Wínckler.
La libertad, primero, del empresario César Augusto Morando prendió la mecha.
Luego, se envalentonaron con la libertad de Mauricio Audirac Murillo, ex secretario de Finanzas y Planeación y ex Contralor con Javier Duarte y titular del ORFIS con Fidel Herrera Beltrán.
Después, con la liberación de Francisco Valencia, fidelista y duartista, titular de la Comisión Estatal del Agua.
Ahora, Arturo Bermúdez Zurita, el ex secretario de Seguridad Pública, apretó el botón nuclear y lanza fuego y centellas desde un video en contra de Yunes y el Fiscal, y ayer fue liberado ante el coraje social de los Colectivos.
Felices, sin embargo, en el palacio de los Morenos.
“Me canso, ganso…que Wínckler se va”… dice el secretario General de Gobierno con su profundidad filosófica.
“Hasta en los perros hay clases y no nos confundan” con los Yunes azules, clama y reclama.
Una salmonelosis dio el pase a la ex vocera duartista, María Georgina Domínguez, para salir del penal y pasar al hospital, aun cuando el reporte médico solo habla de dolores agudos.
Igual sucedió con Juan Antonio Nemi Dib, exsecretario de Salud, y con César del Angel, el fundador de los 400 Pueblos.

PASAMANOS: Al ratito, otros políticos, jefes policiacos y policías presos en Pacho Viejo también levantarán la mano, se declararán inocentes, revelarán que fueron sometidos a tortura física y sicológica del Fiscal por órdenes de Yunes Linares, y Veracruz quedará de nuevo en la discordia civil.
En un lado del ring, los políticos huéspedes de Pacho Viejo reclamando su libertad.
En la otra esquina, el gobernador y su equipo.
Y en la otra, Yunes Linares y los suyos.
Y en la otra, los 29 diputados de la izquierda (Morena, PT y PES) en la LXV Legislatura para hacer justicia pues en el carril político ha sonado la hora de satanizar al bienio azul que se acaba de ir.
Así, Arturo Bermúdez se trepa en los Morenos para satanizar en todo y con todo a Yunes Linares y a Wínckler, con todo y que los Colectivos, integrados con madres con hijos desaparecidos, lo han acusado del peor sexenio de terror y horror, miedo y miedo al miedo, en la historia local.
Soy inocente, clama Bermúdez en su video.

CORREDORES: Arturo Bermúdez, de victimario en el sexenio de Javier Duarte, a víctima en el bienio de Yunes, y a inocente en el sexenio del góber de Morena.
A través de su abogado señala de tortura física y sicológica a Yunes y a Wínckler y, claro, de acuerdo con la ley está obligado a demostrar en el juzgado su denuncia tecnológica, no obstante estar acusado de desaparición forzada por los Colectivos.
El video, todo un reality-show donde Bermúdez se declara que en la yunicidad, dijo, “temí por mi vida, temí por la vida de mi esposa, de mis hijos, y hasta de mi madre de 80 años de edad, y por mis hermanos”, todos con carpeta de investigaciones levantada por Wínckler, acatando órdenes del Yunes azul.
Y si durante los dos años se mantuvo en silencio y aguantó vara era, dice, porque temía por la vida de los suyos.
Casi dos años preso, ya fue liberado. A casa, para pasar la navidad y fin de año.

BALAUSTRES: La profecía parece estarse cumpliendo. Por aquí Morena y AMLO ganaron la Presidencia y cinco gubernaturas, entre ellos, la de Veracruz, en la cancha política local la apuesta fue sencilla asegurando que los duartistas en Pacho Viejo serían liberados.
Incluso, el secretario General de Gobierno anunció, insinuó que hasta Javier Duarte sería liberado porque el Fiscal Wínckler integró con deficiencias el expediente.
Mera coincidencia, hecho aislado, suceso cabildeado y negociado, Mauricio Audirac, Francisco Valencia y Arturo Bermúdez ya fueron liberados y en Pacho Viejo los políticos están alborotados. Sienten que ya la hicieron.
Por lo pronto, el diputado federal, Héctor Yunes Landa, ya logró su objetivo superior como era tener audiencia con el gobernador.
Y en la LXV Legislatura hay varios diputados locales esperando asestar el zarpazo para brincar a la bancada de Morena.
Y en los cafés los políticos duartianos se pasean porque sienten que con el cambio del bienio al sexenio respiran la libertad sin la tensión cardiaca de que estaban denunciados por la Contraloría y el Órgano de Fiscalización Superior, ORFIS, en la Fiscalía.
Con todo, a Bermúdez y jefes policiacos y policías se les atraviesa la Comisión de la Verdad anunciada por el gobernador y el reclamo de justicia de los Colectivos.
Y si, digamos, quedó exonerado del presunto desvío de recursos acusado por la yunicidad por la llamada tortura física y sicológica y amenazas de muerte y hasta de la cárcel para su señora madre, quedaría pendiente el delito de lesa humanidad de la desaparición forzada, de la que, claro, también se dice inocente.
De cualquier manera, todo indica, seguiría entre la espada y la espada, pues ni modo que los Colectivos den su brazo a torcer.
La luna de miel entre los Colectivos y el gobernador se ha terminado.
Ni modo, “¡la vida es así y qué le vamos a hacer!”, exclamaría un personaje novelesco de Carlos Fuentes Macías.

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