Lo tuyo… es mío

Tomás Setién Fernández
A Manera de Comentario

Mucho odio deportivo entre Pumas y Águilas, pero la historia la que no se equivoca en sus asentamientos de jugadores, determinó desde hace bastante tiempo en que la organización azulcrema se constituyó como una especie de orfanatorio, para recibir con los brazos abiertos a un buen número de jugadores Pumas, que desde los tiempos de Enrique Borja cambiando de piel, se constituyó como una noticia cumbre luego de su traspaso al equipo del América, detrás de un lío en donde hasta un rector de nuestra máxima casa de estudios, tuvo que ver con el cambio definitivo del que fue por mucho tiempo el gran héroe de los matices dorados y azules.
Una cantidad impresionante de elementos Pumas, que sin decir agua va se fueron a jugar y a defender los colores del equipo odiado, empezando por los porteros como Paco Castrejon, Adolfo Ríos, Vázquez Del Mercado, pasando por los defensas René Trujillo, Efraín Juárez, José Luis Salgado, y que decir de ilustres arquitectos de la media cancha a la manera de un Beto García Aspe, Braulio Luna, Rubens Sambueza y Antonio De La Torre, hasta tocar las fronteras goleadoras de Hugo Sánchez y Luis García, y eso solo por mencionar a los más famosos que firmaron su contrato con el equipo del América, tras haber librado batallas encarnizadas en el terreno de juego y de la acción, contra el equipo mas odiado.
Existiendo pocos cambios de elementos americanistas con rumbo a la cancha de Ciudad Universitaria, o para ser mas precisos en el bello terreno de juego del estadio México 68.
Siendo el primer ex americanista en signar su nombre con el equipo de la Universidad el legendario y nunca bien llorado Alfonso El Pescado Portugal, para que después llegaran nombres como Osvaldo Castro El Pata Bendita, el portero Adrián Chávez, y en tiempos de la prehistoria aquel Luis El Loquito Juracy.
Una cosa ha sido el odio deportivo que realmente si existe entre la afición de uno y otro bando, y otro el aspecto de la mercadotecnia, que aquí entre nos le dio a ganar mas pesos constantes y sonantes a los Pumas que al América (en algo tenían que ganarle) con eso del cambio de camisetas, nunca al terminó de un partido, en donde ha sido común y corriente las miradas de odio.

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