Cero pecados, es Navidad

Tomás Setién Fernández

Tiempo de saludar efusivamente, sin malos pensamientos, el primer día de diciembre, el postrer mes del año, esperando con la mejor sonrisa e ídem esperanza, los días de la Navidad y el Año Nuevo, colocando por delante los gustos y pasiones por el séptimo arte, como cuando era uno niño y se buscaban tanto las películas enmarcadas por la belleza de un árbol de Navidad, procediéndose ademas leer aquellos cómics inolvidables con el sello de Walt Disney, con toda su flora y fauna, rindiéndole culto tanto al 24 como al 25 de diciembre en aquellos números extraordinarios de 100 paginas, que costando un peso con cincuenta centavos; lo envolvían a uno con los mejores deseos y amores del mundo.
Retornando a los cómics de Disney con sabor a ponche navideño, a evocar como se vendían como pan caliente el día mas frío de diciembre, aquel titulado Desfile de Navidad, en donde desde Pepe Grillo hasta el inventor Ciro Peraloca, con todo y el Ganso Coco, y claro está La Abuelita Pata, su madre política, impregnaban con su gracia y bondad cada una de sus páginas.
Mientras que en nuestro amado México, la Navidad tenía otra faceta diferente, apareciendo en el que fue su cómic mas famoso, La Familia Burrón, aquellas posadas fabulosas en el centro del patio de la vecindad, ubicada en el Callejón del Cuajo, guardando celosamente las tradiciones mexicanas Doña Borola Tacuche de Burrón, en el cargado de los peregrinos con el cántico tradicional de las Posadas, cambiadas de letra por la alegre y mareante tropa, al son de Ora Pronobis borrado por el Ahora por Donde, las ediciones extraordinarias de Navidad de La Familia Burrón tenían el costo de tres pesos con cincuenta centavos.