Eros y sus tostadas

Tomás Setién Fernández

De repente por una idea mancomunada por el actor Marlon Brando y el director fílmico Bernardo Bertolucci, al momento de desayunar en un descanso de la cinta “Último tango en Paris”, la mantequilla dejó por un momento su uso cotidiano encima de las tostadas de pan, para convertirse en el lubricante más sexual, allanando algo más que el erotismo; el mal gusto de una buena película, cuyo uso fue unos centímetros más abajo de la cintura de aquella sorprendida jovencita de escasos 19 años de edad, Maria Schneider, que vivía un sueño al alternar con Brando en los roles estelares, transformándose luego en pesadilla su dicha al filmar la escena que no aparecía en el libreto original de dicho filme; un poco más abajo de su espléndida cintura dentro de la violación de utilería más cruel que ha presentado el séptimo arte para una actriz en toda su historia.
Y así, mientras “Último tango en Paris” era reconocida como casi una obra de arte por parte de Bertolucci, la carrera de Maria se desplomaba terriblemente, así como su propia vida personal, alejada de las cámaras del cine, de ese cine que francamente había llenado de lodo algo mas que una parte de su propio cuerpo, por lo cual subida al tobogán buscando el olvido, se adentro mas y mas en una gran cantidad de vicios colindando entre la mariguana, la cocaína, la heroína, etc, inclusive intentando el suicidio en más de una ocasión.
Maria pudo asirse a seguir viviendo, y a continuar filmando cintas de nombres terribles y de argumentos peores, como aquella titulada “Mamá Drácula”, gracias a la comprensión que encontró antes de morir a los 58 años de edad, víctima de cáncer, en su pareja que pocos supieron si era hombre o una mujer, llevando la actriz francesa, hija del actor galo Daniel Gelin, un odio hasta las puertas de ultratumba, tanto para Marlon Brando, como principalmente alrededor de Bertolucci, por haber aceptado colocar una escena de la cual ella no sabia absolutamente nada.
El cine erótico se convertía a la hora del desayuno, con tostadas o sin ellas, en un género al mil por ciento pornográfico.
Una mancha de algo mas que mantequilla, se llevó en parte de su alma hacia el más allá Bernardo Bertolucci.

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