Vidrio frágil.

Celadas del destino, sin colocar por delante el letrero justo y preciso, de ¡cuidado vidrio frágil!, han hecho rodar por los diversos caminos de las Copas del Mundo a varios jugadores mexicanos que con ya con la maleta casi hecha, tuvieron que abordar solo el avión de hoja de lata de las diversas ferias pueblerinas de nuestra nación, olvidándose del jet que los llevaría como elementos supuestamente titulares a las copas del mundo.
Siendo la ultima víctima de esas lesiones de ultimo momento, minuto o segundo que destruyen metas, objetivos e ilusiones, Nestor Araujo el mas que buen defensor central del equipo campeón del fútbol mexicano profesional Santos de Torreón, borrando cualquier actividad mundialista y obligando al técnico nacional Juan Carlos Osorio a abrir otra bolsa de canicas, para luego casi a ojos cerrados encontrar una nueva munición para apuntalar una zaga mexicana que no se ve para nada como fuerte, precisa y llena de atributos.
No resultando nada nuevo de eso de las lesiones oliéndose los mundiales,
habiendo sido la mas comentada y a la vez llorada y angustiada aquel percance sufrido por Alberto Onofre a unos cuantos días de dar comienzo la primera copa del mundo verificada en nuestra nación, el del inolvidable por muchos conceptos México 70, sucediendo la fractura de tibia y peroné el entonces orgullo no tan solo de las Chivas Rayadas del Guadalajara, sino de todo el balompié azteca rentado, y ademas arma fundamental de aquella selección dirigida por Raúl Cárdenas, tras una jugada fortuita de aquel zaguero del escuadrón del Cruz Azul Juan Manuel Alejandrez, una tarde de intensa lluvia en la cancha del Centro de Capacitación en uno de los entrenamientos de nuestro representativo futbolero, antes de dar comienzo la gran fiesta del cuero y sus derivados.
El terreno mojado de la cancha propicio que una barrida de Alejandrez fuera mas allá de una simple jugada, provocando la seria lesión que marginó a Onofre de la Copa del Mundo, y que tiempo después le margino su carrera profesional al ya no ser para nada en su reaparición en el fútbol mexicano, aquel jugador fuera de serie que se conoció.
Y hace ya cuatro años Juan Carlos Medina y Luis Montes se quedaron con la maleta en las manos luego de sufrir serias lesiones, que les frenaron de manera definitiva su incorporación a la Selección Mexicana manejada por Miguel Herrera con destino a Brasil 2014.