Delincuencia incontenible

Rubén Calatayud

Por estos días en que las fiestas a las madres y a los maestros tienen lugar, la delincuencia tanto en Córdoba como en toda la región se ha hecho tan frecuente como peligrosa.
Esa clase de hechos abarca toda la nación mexicana y los cuerpos de Seguridad (Ejército, Marina, las policías) han resultado insuficientes para atajar la ola de robos, asaltos, secuestros, extorsiones, etc. Son tantos esos delitos cometidos que hoy llaman la atención más que los diarios homicidios y hallazgos de cuerpos enterrados que de éstos informan los medios a diario ya no nos producen impresión alguna porque estamos acostumbrados y, repito, lo que está de moda son los hechos violentos para despojar de sus bienes a las personas.
Los atracos son muy frecuentes y las víctimas son los bancos, los comercios y demás lugares que huelen a dinero pero los que defienden al público son insuficientes para estar en todas partes ahora que Córdoba ha crecido tanto y lo mismo puede decirse de las comunidades que eran pueblos y ya son ciudades de importancia (Tezonapa, Cuitláhuac, Fortín, Coscomatepec). Queda pues la tarea de defenderse a la misma gente pero la competencia delincuencia es cada vez más abundante, aparte que los chicos malos llegan en parejas o tercetos a la luz del sol con bravura y bien armados de puñal y pistola. Prudentemente las víctimas se dejan atracar.
Hay medios de defensa por parte de los agraviados: el ideal es, si se traen dinero, joyas, celulares y otras cosas, ir con dos o tres acompañantes a comprar o al banco; si no hay acompañantes, llevar lo menos posible, ni bolsa, ni dinero, ni celular hasta conseguir acompañantes. El asalto y el robo de automóviles son a diario, en eso tenemos un “honroso” cuarto lugar en el Estado.
Los recientes atracos en las farmacias donde los empleados son de tres personas o más, son prueba de la osadía de la gente armada que por hambre, astucia, costumbre, etc., está dando resultados porque insisto, las defensas pueden ser muy buenas pero escasas.
Los candidatos a presidente de la República o a gobernadores del Estado prometen acabar con la delincuencia pero esa es otra de sus falsas promesas, así que el mal tiene atrapado al bien y sálvese quien pueda y como pueda.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz