Todo por Nada

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Tomás Setién Fernández

Supuestamente juntando veintes, tostones y pesos buscando completar los 120 Millones de -chuchos- la organización del equipo que ya tiene quemaduras en medio cuerpo, el de los Lobos de la BUAP para evitar el descenso, ya desde ayer por la noche se llevo al cabo el primer round de la mas extraña final en la historia del máximo circuito de ascenso de nuestro incomprensible y muchas veces bobo fútbol mexicano profesional, sobre todo hablando y redactando las barrabasadas que llevan por delante la gente de pantalón largo y las ideas enanas.
Por lo pronto Cafetaleros de Tapachula y Alebrijes de Oaxaca contendieron en el partido de ida ya no de una gran final, sino de una gigantesca estafa, sobre todo apuntando hacia las aficiones de uno y otro bando, que solo se sentaron a ver desde la noche del reventón sabatino algo así como una cascara insignificante, en donde el que resulte el equipo vencedor solo sentirá la satisfacción de ser campeón de pacotilla y de poder ascender solamente al autobús que los llevo a contender un par de cotejos inútiles en toda la extensión de la frase hablando de subidas al cielo.
Ya habiendo dejado asentado el hecho la propia FMF, y sobre todo la Liga MX, que no habrá marcha atrás en lo planeado y que les vale una pura y dos con sal lo que puedan realizar esas almas condenadas, hoy mas que nunca al horno de una Liga de Ascenso que solo es de pura caricatura, anunciando la -Santa Inquisición- que habrá sanciones y quemas con leñas verdes y fósforos mas rojos que el fuego, para aquellos que traten de detener el viento huracanado con sus propias flacuchas y desgastadas manos.
Quedando solo el hecho de ovacionar lo que llevaran al cabo tanto los jugadores de Tapachula como de Oaxaca en esa insólita final,convertidos en jugadores de ejemplo notable en eso de llevar al cabo sus servicios, pensando en sus aficiones leales y ahora robadas hasta decir basta, por el mafufo reglamento de borrar hechos que el propio balompié azteca organizado llevo al cabo por tantos y tantos años, permitiendo el concurso de equipos que jugaban prácticamente en escenarios con minúsculos aforos, pero que siempre encontraban la bendición de los inspectores de Estadios profesionales futboleros que los visitaban, detrás de la acción de la -mordida- o del billete bien doblado en el bolsillo del inspector.

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