Temporada de ferias

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Álvaro de Gasperín Sampieri

Sorbos de café

Siendo el nuestro un país fiestero, reconforta que algunas de estas fiestas sean las ferias de libros. Precisamente en esta temporada por lo menos en Córdoba, Orizaba y Xalapa ya está alguna o están por empezar otras, como la de Orizaba que ahora será Iberoamericana o la tradicional FILU que organiza la Universidad Veracruzana (UV) en Xalapa.
En la feria del libro del año pasado en Orizaba, el escritor mexicano Benito Taibo decía en su plática que en “la medida en que tengamos ferias de libros, acciones culturales, espacios educativos, los gobiernos tendrán que comprar menos patrullas y armamentos para luchar contra la inseguridad y la delincuencia”, y no es para menos y creo que le asiste la razón, pues a como están las cosas no cabe duda que la salida para este y otros problemas de México son tres: educación, educación, educación.
La educación pasa por tener lectores letrados y son los libros los portadores de todo ese arsenal de ideas que nos pueden acercar a la libertad. Dentro de los cientos de mensajes que circulan diariamente por WhatsApp, -la mayoría de ellos basura- me llamó la atención uno que circuló con motivo de Día del Idioma y que dice: “el idioma español tiene cerca de trescientas mil palabras. En el libro Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes usó 22.939 palabras diferentes. En una conversación entre dos profesionales pensionados se usan más de 3.200 palabras. Una canción de reggaetón tiene un promedio de 30 palabras. Una mayoría de los jóvenes de la actual generación se comunican con 300 palabras (de estas 78 son groserías) y con 37 emoticones. Ahora ya se pueden imaginar el nivel de comprensión de lectura y pensamiento crítico que poseen”.
Esperemos que las ferias de libro ayuden de alguna forma a revertir un fenómeno que por lo menos en los espacios universitarios ya se maneja de manera alarmante: que los jóvenes están en un nivel de lectura apenas elemental o utilitario, muy alejados de ser lectores autónomos y mucho menos letrados, aunque no deja de llamar la atención que mientras la FILU inicia con bombo y platillo en Xalapa, en la USBI de Veracruz-Boca del Río se cerró esta semana la librería universitaria del campus y que el conflicto entre familiares del recién fallecido escritor Sergio Pitol y la propia UV ensombrezcan estos eventos que en teoría deberían estar alejados de estas situaciones tan penosas.

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