Orizaba: La ciudad de la tristeza

Jesús Víctor García Reyes

El “Sonríe estás en Orizaba” se cambió de pronto por el “Orizaba: la ciudad de la tristeza”. No podía ser de otra forma. Ante el asesinato de los hermanos, profesionistas, ciudadanos y vecinos del lugar, la indignación contra el gobierno municipal de la ciudad, no podía estar ausente.
Desde hace unos 12 años, aquí en el municipio, la prepotencia de las autoridades municipales, todas del PRI, y su policía, han estado bajo la lupa de los orizabeños. Con el cuento de que el “Pueblo Mágico” era lo máximo alcanzable en el capitalismo urbano, mantuvieron al ciudadano boquiabierto, sin más voluntad, que la que el grupo dominante en el gobierno, quiso que se tuviera. Pero el quiebre político e histórico llegó el día de la matanza. A partir de aquí, si no renuncia el alcalde y se nombre un Consejo Ciudadano que administre el municipio, el PRI como partido hegemónico en la ciudad, está derrotado. La gente lo sabe y lo comenta en los lugares públicos.
El acribillamiento de los jóvenes hermanos, fue la gota que derramó el vaso del autoritarismo y la desfachatez en materia de gobierno local. Todos sabemos que las policías en Veracruz, desde hace muchos años, tienen un alto grado de corrupción e infiltración. Es una verdad a luces que el actual gobierno del estado, surgido de la mañosa coalición PRD/PAN/MC, nunca quiso encarar en sus dos años de gestión.
Hoy Orizaba se convulsiona de rabia e impotencia ante autoridades e instituciones que no sirven para nada, pero eso sí, cobran altos sueldos y prestaciones. Como vecinos del lugar, nosotros también tenemos parte de culpa. Nunca nos queremos comprometer a nada que vaya más allá de lo que a nosotros nos conviene. Es decir, somos convenencieros y pensamos que lo que sucede a otros, nunca nos sucederá a nosotros.
El problema de la seguridad y protección ciudadana es un asunto serio. Pero nunca lo encaramos como tal. Siempre desviamos la atención hacia otros asuntos de menor importancia y, el asunto de la seguridad municipal, lo dejamos que creciera. Sólo nos manifestamos en coyuntura como esta. No ejercemos el derecho de opinión crítica sobre los asuntos de la ciudad. La ciudad necesita debatirse, cuestionarse, analizarse. Ningún gobierno se manda solo.
Si hoy exigiéramos al unísono la destitución de todo el gobierno municipal, es decir, el presidente y sus directores, tendríamos la razón y la fuerza suficiente para hacerlo. Pero ello no nos lo hemos planteado. Pensamos que con solo la destitución del comisario de policía y el procesamiento de los policías involucrados, el asunto se acabó. Que ingenuidad, si lo pensamos.
El problema se queda porque está enraizado en la mentalidad, en una forma de concebir el gobierno de la ciudad a base de represión, de políticas de terror, y esto permea en el gobierno de la ciudad. Hay que ver el problema de fondo. Hacer el esfuerzo de comprender que toda la franja veracruzana, está entrampada en un vía crucis. Conversando con un grupo de profesores universitarios, a raíz de este triste acontecimiento, que ha puesto a Orizaba en los noticieros nacionales como ciudad sangrienta, me explicaban las razones de esta descomposición en la casta política local. Prácticamente los puestos se van heredando de una administración a otra, me decían, ello lleva aparejado un componente de corrupción, que se refleja de manera institucional, en este caso en la policía. Pero también puede estar pasando en los asuntos de las finanzas municipales.
El grupo de profesores de la UV con quien me reúno regularmente a conversar sobre la ciudad, me asombró de la claridad que tienen del tema problema que hoy, en noviembre, nos deja a Orizaba como “la ciudad de la tristeza”. Por propia salud del municipio, de la ciudad, todos los funcionarios de primer nivel deberían presentar su renuncia con carácter de irrevocable al Congreso del Estado. Las autoridades han demostrado incapacidad plena para gobernar un municipio que tiene una diversidad intelectual y cultural, que no se aprecia en otros lugares. Pero eso no va a suceder, porque el poder es el poder. Ahora los diputados federales y locales de la oposición de izquierda tienen que estar muy activos en este acontecimiento de la problemática municipal.
Las autoridades deben renunciar lo más pronto posible. El Congreso local puede promover juicio político al responsable del ayuntamiento y destituirlo. Observaba en las redes sociales, la gran cantidad de manifestaciones de inconformidad que escriben los ciudadanos. Los periódicos nacionales y los noticieros de la televisión han resaltado este hecho violento y, sobre todo el testimonio directo que los padres de los finados, hacen de los responsables. Hay señalamientos directos y contundentes que uno puede ver y escuchar en las redes sociales.
Orizaba, la “ciudad de la tristeza”, por quién doblan las campanas el toque de duelo. Ciudad lluviosa que llora tristeza y derrama amargura. Han sido tantos los delitos que hasta la cuenta hemos perdido. Los municipios aledaños, también están en las mismas, solo basta una chispa y la problemática estalla. No se sabe gobernar, se gobierna con los “cuates”, amigos, recomendados, compadres. Son gente improvisada que de gestión y gobierno no saben nada, todo lo improvisan, por ejemplo, planes de desarrollo, programas operativos, proyectos. En lo “oscurito” formulan los presupuestos de ingresos – gastos, no hacen funcionar sus portales electrónicos de transparencia y rendición de cuentas.
También como ciudadanos tenemos la culpa. No nos preocupamos de las cosas del pueblo, de lo público, de las finanzas, la seguridad, la salud hasta que nos tocan a familiares, amigos o conocidos. Lo hemos escrito muchas veces en Diario El Mundo, lo hemos conversado en conferencias en las universidades, nuestra irresponsabilidad ciudadana es muy alta. Para los que han leído mi libro sobre la “Gestión Municipal de Calidad con Participación Ciudadana (Lunarena editor; 2003, 200 páginas), podrán comprender exactamente a lo que me refiero en este artículo. Solo nos preocupamos en coyunturas, pero en tiempos de paz nada nos importa.
Urge cambiar esta actitud convenenciera de todos nosotros. Las universidades y colegios tienen que aprender a comprometerse mucho más en estos y otros asuntos de la vida pública comunitaria, como la ecología, las ciclo vías, la equidad de género, los derechos humanos, la rendición de cuentas. Lo sabemos pero no lo hacemos. Hoy lloramos nuestro fracaso y no sabemos qué hacer. Nos duele la conciencia de que estos hechos pasen en el municipio más pequeño de Veracruz. ¡Orizaba, por qué te hacen esto los que debieran protegerte!
La ciudad se nubla y llora en silencio, de sus montañas escurre el llanto, niños y adultos salen a tus calles a exigir, algo que nunca nos darán, la justicia plena. ¿Dónde están los regidores de oposición que hagan la defensa de los ciudadanos en el cabildo? No basta que las autoridades pidan disculpas a los sufridos padres de los muchachos acribillados, hay que exigir justicia, pidiendo al Congreso del Estado, la destitución de todo el cuerpo de gobierno municipal. Es lo menos que podemos hacer como vecinos, ciudadanos todos de Orizaba.
¡Si no nos solidarizamos entre nosotros, estaremos acabados como comunidad!

*Politólogo
(UNAM, BUAP).
Catedrático. Investigador.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz