Educación en Veracruz: próximos retos

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Agustín García Márquez

El informe del año 2018 del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación contiene varios datos inquietantes sobre el Estado de Veracruz. Es posible que el instituto desaparezca bajo la ola revanchista de quienes se sintieron agraviados cuando les pidieron que demostraran públicamente sus aptitudes docentes, pero por ahora nos proporciona la más actualizada fuente de información sobre las condiciones de la educación obligatoria en México.
La publicación tiene varias secciones. Una muy importante es sobre el contexto socioeconómico del Sistema Educativo Nacional. Con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, nos recuerda que Veracruz tiene el cuarto porcentaje de población con el quintil de ingresos más bajo de todo el país, es decir las familias cuyo ingreso promedio mensual es de 825 pesos por persona, de acuerdo con datos del año 2016.
Herencia del duartismo, en Veracruz cerca del cuarenta por ciento de las familias obtienen tales ingresos; en este rubro apenas superó a Guerrero, Oaxaca y Chiapas, y es que en el periodo 2003 a 2015 la tasa de crecimiento de la economía fue apenas por encima del dos por ciento anual. Actualmente más de la mitad de la población veracruzana se encuentra debajo de la línea de pobreza con carencias de ingreso, salud, alimentación y seguridad.
Este rubro está muy vinculado a la alfabetización, un problema de relevancia mundial. En la memoria aún se encuentra el recuerdo de aquella reunión con el secretario de Educación Pública en Boca del Río, el 30 de junio de 2014, cuando con el entonces gobernador veracruzano se comprometió a “una intensa campaña contra el analfabetismo y el rezago escolar”. Para diciembre de 2017, la responsable del programa estatal de alfabetización, afirmaba que aún se adeudaba el pago de casi 80 millones de pesos autorizados por la federación pero que no fueron entregados por ese mismo gobernador. Ahora, según el reporte del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, “En términos absolutos, Veracruz concentra el mayor volumen de población que no sabe leer ni escribir”, unas 562 mil 781 personas, pero todavía ante esas cifras contundentes, aun así, no faltan los cínicos que califican como un show el encarcelamiento del ex gobernador.
La herencia de corrupción y la dimensión económica se complican con el factor demográfico. Veracruz es el segundo estado con mayor población en edad de cursar la educación básica, de preescolar a secundaria y educación obligatoria, de preescolar a preparatoria. Hay sin embargo dos fenómenos importantes; en todo el país está descendiendo el número de niños de tres a once años desde 1980, por lo que seguirá reduciéndose la matrícula escolar y la planta docente.
En los ciclos escolares 2013 a 2016, aumentó el número de alumnos en preescolar 1.1 por ciento, en primaria descendió 2.5 por ciento y en secundaria disminuyó .4 por ciento, pero aumentó 3.2 por ciento en la educación media superior. Será necesario disminuir grupos y tal vez en algunas regiones cerrar escuelas de preescolar, primaria y secundaria, al mismo tiempo que se tendrá ampliar la oferta en preparatorias.
En las secundarias, un tema adicional es la extraedad, es decir, los niños que tienen dos años desfasados respecto a la edad ideal para cursar el nivel educativo; en Veracruz es del seis por ciento, el más alto de todo México. Este dato se asocia a la baja calidad del servicio educativo.
El otro fenómeno demográfico importante es la urbanización; de cada diez, tres niños en edad escolar se encuentran en zonas rurales y siete en las ciudades. Sin embargo, en las zonas indígenas montañosas de Veracruz se concentran las escuelas en localidades con menos de 2 mil 500 habitantes, con las mayores carencias de infraestructura, preparación de los docentes, problemas con la atención en su lengua materna y apoyos a la práctica docente.
En nuestro estado el 7.9 por ciento de los habitantes entre tres y 17 años habla una lengua indígena, el cuarto porcentaje más alto, solo después de Chiapas, Guerrero y Puebla. Si en general ya se tienen problemas muy difíciles de atender en su gestión educativa y didáctica, en este sector poblacional la geografía y el contexto de pobreza agrava más aún la situación.
Respecto a la población indígena hay otro reto que ni siquiera se ha percibido en Veracruz. En el país alrededor del 15 por ciento de los niños indígenas en edad escolar viven en zonas urbanas, en localidades de 100 mil o más habitantes, pero no reciben atención pertinente a su idioma o cultura; la cifra en Veracruz debe ser similar.
Los datos demuestran una grave crisis. En los dos últimos años de la actual administración apenas evitó que el sistema educativo siguiera cayendo. El Gobierno del Estado se propuso como principal objetivo Reorganizar el sistema educativo pero la resistencia ante una mínima normalidad para su funcionamiento fue de grandes dimensiones y quedaron muchos pendientes por concluir; sin embargo, el diagnóstico es el mismo: la herencia de corrupción sigue siendo el principal obstáculo para la educación en Veracruz.

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