Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 11,9-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?.
Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?”.
Palabra del Señor.

Comentario de Luis Germán Alpuche San Miguel,
del Oratorio de San Felipe Neri.
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¿Por qué cuando hago oración Dios no me escucha?¿Qué es lo que hemos de pedir en la oración?. A estos interrogantes responde esta palabra. La oración, es decir, tu diálogo íntimo con Jesús ha de ser algo constante, será tan frecuente en la medida del interés que tengas por obtener alguna gracia de Dios. Poco interés poca oración.
El obtener de Dios lo que se pide en la oración, depende por una parte de la calidad de tu oración, es decir de la entrega sincera a lo que pides, y por otra a tu confianza en el amor de tu Dios. Es precisamente esta certeza del amor de nuestro Dios que nos impulsa a pedirle porque sabemos que nos quiere, que somos importantes para él, que no importa cuánto hayamos pecado, siempre está dispuesto a acogernos y escucharnos.
Es por ello que hemos de pedir cosas realmente grandes e importantes para nuestra vida. Alguna vez alguien me decía: “Quien pide al cielo poco es un tonto que no sabe lo que pide”, palabras ciertas, hemos de pedir las cosas más grandes para nuestra vida. Y no creo que haya algo mejor que el Espíritu Santo que nos ilumine y marque el camino de nuestra vida, que nos transforme interiormente y nos capacite para amar a aquellos que hoy nos lastiman con su presencia, que nos muestre el por qué de los acontecimiento difíciles de nuestro pasado, que nos impulse a donarnos en el servicio de los que viven con nosotros. Hoy dale un espacio en tu vida a la oración.

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