Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 8:16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Nadie enciende una vela y la tapa con alguna vasija o la esconde debajo de la cama, sino que la pone en un candelero, para que los que entren puedan ver la luz. Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público.
Fíjense, pues, si están entendiendo bien, porque al que tiene se le dará más; pero al que no tiene se le quitará aun aquello que cree tener”.

Palabra del Señor.

Tal vez eres de aquellos que Dios ha escogido desde niño, realizando una elección en tu persona a través de tus padres; Jesús te ha escogido para que seas signo de su presencia en medio de esta generación.
Gran parte de la decadencia de los valores que fundamentan nuestra convivencia social se debe a que los cristianos no hemos sido está luz que con su vida ilumine a los hombres, no se trata de condenar a las personas sino que con nuestra vida impregnada de la presencia de Jesús se manifieste el amor y la felicidad que Dios aporta al hombre.
En este tiempo Jesús es visto como una serie de doctrinas o un personaje mítico lejano a la realidad concreta de un hombre. Tu misión es irradiar a Dios y su voluntad con tu propia vida, poniéndolo en primer lugar en tu vida, proyectando el espíritu que recibes en las celebraciones eucarísticas en tu trato con tus hijos, en defender la vida que viene de Dios, luchar contra la corrupción que brota de tu corazón y corrompe tu trabajo, combatir el ambiente de promiscuidad y pobreza de valores culturales en tu familia, destacar el valor de la mujer en contra de su instrumentalización a través de la pornografía y los espectáculos para gente de “¿amplio criterio?”.
Tu eres esta luz de Jesús para esta generación, sin cristianos que vivan con coherencia su fe y sus valores no es posible iluminar el camino de los hombres de nuestro tiempo. Esta es nuestra misión aunque seamos rechazados y criticados.

Germán Alpuche San Miguel
El Evangelio de Hoy
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