Manuel Mier y Terán

Guadalupe Martínez Galindo
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Este jefe del Ejercito Insurgente fue el comandante más honesto y capaz que hubo en Tehuacán y la Fortaleza del Cerro Colorado durante la época de la guerra de Independencia.
Inexplicablemente es muy poco reconocido, tal vez porque no murió en ninguna batalla y por lo tanto no forma parte de los mártires héroes, pero adentrándonos en su trayectoria militar durante la Guerra de Independencia nos damos cuenta que fue muy valiosa y limpia su participación, era un gran estratega y en la fortificación natural que le daba EL CERRO COLORADO, lugar que comandó a partir de Agosto de 1815. Durante mucho tiempo se le consideró muy peligroso y fue por ello el más perseguido por el ejército realista.
El 22 de Marzo de 1811 decidió ingresar a las filas insurgente al mando del general Ignacio López Rayón, que le dio por sus cualidades teórico prácticas la misión de fundir artillerí con el grado de Teniente Coronel.
El 9 de Noviembre de 1812, apareció en el escenario de Tehuacán , para entrevistarse acompañado de Mariano Matamoros con Morelos quien ya estaba enterado de su capacidad como fabricante de armas y valor en el campo de batalla. Esto le valió que lo ascienda de Teniente Coronel a Comandante de Artillería.
Morelos había decidido reunir fuerzas en Tehuacán , para tomar la ciudad de Oaxaca, hacia donde partieron los soldados de Miguel Bravo y Mariano Matamoros el 10 de Noviembre de 1812, con cinco mil hombres y 40 cañones. Recibió instrucciones de colaborar en la columna del Jefe Insurgente Ramón Sesma y tomar el cerro del Fortín lo que lograron sin dificultad. Al concluir la toma de la ciudad de Oaxaca, Manuel enfermó de fiebre y no pudo participar activamente en la campaña que se preparaba para tomar Acapulco, pero en cambio recibió órdenes de Morelos de establecerse en Tehuacán que por su localización es un lugar estratégico de cruce de rutas y seguir fabricando artillería. Se dice que también aquí se reparaba todo el armamento dañado de los batallones insurgentes.
Para él era de gran valor la fortaleza como cuartel de adiestramiento, fábrica de pólvora y taller para fundir cañones. Sentía que si fuera atacado defendería la posición en el valle impidiendo a toda costa que las tropas realistas intentaran hacer suya la fortaleza para lo cual colocó cañones en los cuatro puntos cardinales donde había veredas de acceso, diseño trincheras para defensa y se preocupó por tener el grupo de soldados más disciplinado. Al amparo de las estribaciones del Cerro Colorado, Manuel Mier y Terán no conoció derrota hasta que fue enfrentado ferozmente por los realistas. Pero tuvo que bajar a defender nuestra ciudad y asediado por cuatro mil efectivos que lo perseguían y él solo pudo reunir a 500 soldados que se fortificaron en el Convento de San Francisco, fue derrotado y al verse en total desventaja ante el enemigo prefirió capitular y rendirse el 20 de Enero de 1817 porque pensó que no tenía derecho de sacrificar a sus compañeros de armas. Lo indultó el gobierno virreinal con la exigencia de que dejara el ejército y se retiró a la vida civil estableciéndose en Puebla empleándose como escribiente con sueldo de un peso diario.
Cuando terminó la guerra en 1821, él volvió a tener gran apoyo de todos los que habían conocido su valentía y temeroso de que fuera un rival para encabezar el gobierno, Guadalupe Victoria, el que después se convirtió en primer presidente de México, lo comisionó al páramo que era entonces la frontera norte para apaciguar a los texanos que querían invadir nuestro territorio, pero lo mandó sin ayuda, armas ni presupuesto. Esto lo deprimió y lo orillo a suicidarse en Padilla, Tamaulipas, en 1832, en el lugar donde había muerto Agustín de Iturbide, otro incomprendido de esta lucha por nuestra Independencia de España. MANUEL MIER Y TERÁN ES EL HÉROE OLVIDADO DE TEHUACÁN QUE HAY QUE RECONOCER SIEMPRE.

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