AMLO ratifica

Rubén Calatayud

El presidente electo ha ratificado sus ofrecimientos hechos en sus campañas y la ciudadanía espera no quedarse en un simple ojalá.
Desde luego, está en manos de López Obrador y la fidelidad de sus partidarios, hoy futuros funcionarios, luchar contra la corrupción y la impunidad, males que redundan en injusticia y negocio.
El personaje que llegue a ocupar la Secretaría de Hacienda de dónde va a disponer de tanto dinero para ayudar a la gente pobre, becar a los estudiantes, ayuda de veras al campesinado, a los modestos empleados, a costear una o varias refinerías de petróleo, todo eso más aparte de tanta obra pública que hace falta (escuelas, mercados, hospitales, carreteras) todo cuanto hace falta y no se hizo en pasados sexenios, de Echeverría para acá, cuando el país nadaba sobre un enorme lago de petróleo que se vendió y perdió por malos manejos y transas porque la corrupción floreció en los palacios de gobierno en sus tres niveles.
Habrá ofrecimientos que de nada van a servir como la anunciada Secretaría de la Seguridad Pública pues eso no será otra opción de policías militares con otro nombre y el mismo resultado: la derrota ante la delincuencia organizada.
La nueva burocracia, formada por los fieles acompañantes del Peje en sus tres campañas esperarán que (ahora sí) se vean recompensados por su jefe y en lo íntimo recibirán con desagrado la formal promesa de disminuir los sueldos exagerados de ministros de la Suprema Corte de Justicia, de los secretarios de Estado y de legisladores; por ello López Obrador, bien intencionado, verá cumplidos algunos de sus deseos si son imitados por su propia gente. Que la oportunidad no se pierda desde el primer mes del futuro sexenio pero como la ocasión hace al ladrón, quién sabe.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz