Los contraataques

Rubén Calatayud

A los siete días del triunfo de Andrés Manuel López Obrador han comenzado los contraataques de los vencidos; que el señor y hasta algunos de su flamante gabinete están echando para atrás no menos de media docenas de promesas dadas en los mítines convocados para que el Peje ofreciera a los ciudadanos una y otra cosa. Que el avión, el aeropuerto, que la gasolina barata, etc., “siempre no” se va a cumplir con las exageradas promesas del entonces candidato.
A eso estamos acostumbrados los mexicanos y siempre los aspirantes a los puestos públicos las seguirán haciendo; por ello, no extraña que López Obrador se haya sobrepasado porque “el prometer no empobrece”. Sin embargo, la verdadera oferta que convenció a millones de votantes sigue en pie: atacar hasta abatir la corrupción y la impunidad que en ciertos sexenios y el vigente han podrido la estructura social de nuestro país. Nada menos que ciertos gobernantes de las actuales administraciones, ante las evidencias de los multimillonarios atracos, la Auditoría Superior de la Federación, tardíamente, tuvo que dar a la publicidad algunas de las fallas que en diversos estados presentaron los desvíos y gastos inexplicables de las tesorerías de provincia, entre ellas la de Veracruz donde primero Fidel Herrera Beltrán y después su alumno Duarte de Ochoa dejaron en la inopia las arcas estatales, a veces malgastando y a veces robándose descaradamente miles de millones de pesos. ¿Y a todo esto qué hacían Gobernación y la Secretaría de Hacienda? Nunca vigilaron a los gobernadores; aún no se sabe si por olvido o contubernio.
Jamás preocupó al mundo oficial la alianza de Herrera Beltrán con la mafia del narcotráfico ni se le llamó la atención al tío Fide por sus derroches ni sus faltantes y todavía se le confió el consulado de Barcelona para mantenerlo lejos del escándalo.
Por su parte, Duarte también robó y tiró pero con exageración y no se tuvo más remedio que meterlo a la cárcel, pero dejando en libertad a la rapaz de su mujer.
Es insólito que Cuitláhuac, nuestro nuevo gobernador, haya tratado de exculpar a Duarte, quien debe quedar en libertad porque las acusaciones en su contra provienen de Miguel Angel Yunes Linares.
Lo dicho, Comendador: en política se debe cerrar el pico porque el silencio es oro y hablar por hablar y prometer a nada bueno conducen.

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