Cantar La Marsellesa

Por Tomás Setién Fernández

A despertar a los patriotas franceses que han escrito las suficientes paginas de gloria y de heroísmo como para formar una nueva Biblia, en relación a las hazañas escritas en gran numero a sangre y fuego lo mismo durante la revolución, en donde mucha sangre azul y perversa pinto el vuelo de la guillotina, que durante la segunda guerra mundial, estableciendo la resistencia el frente nunca vencido ante la garra de la invasión nazi.
Y ese zangoloteo de abrir tumbas y cánticos de gloria, también se debe a la Selección de Francia poseedora del mejor fútbol kilo por kilo, gramo por gramo de lo que se ha contemplado en Rusia 2018, ya instalada como una ejemplar finalista. apareciendo a la vez como favorita contienda hasta con el propio demonio, avalada por los expertos que han vuelto a aspirar el mejor de todos los bouquets en una cancha, algo superior al perfume de mujer bonita.
Venciendo a Bélgica llamada a ser la sorpresa y as escondido por el destino, la Selección francesa se contemplo nuevamente como mucha medicina, colocando y patentizando vacunas excelentes para combatir el balompié aburrido y falto de recursos, para la llegada de un digno y a la vez magnífico espectáculo.
Por eso se impone el cántico adelantado de La Marsellesa, himno bello y estimulante para el espíritu, no tan solo para los inolvidables miembros de la resistencia francesa. sino para los integrantes de una de las mejores versiones de la Selección de Francia en una copa del mundo, y a darle la casaca con el numero diez Rouget de Lisie, el que escribió tan hermoso himno en 1792, para que de esa manera tanto el mejor jugador de Rusia 2018 Kylian Mbappe (de ascendencia camerunesa y argelina) acompañado del príncipe consorte Antoine Griezmann, tengan el compañero ideal y soñado hoy, mañana y siempre.

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