Francia, Voltaire, el azar y la causa

Jesús Mejía Cruz
Bitácora Mundialista

Para Voltaire, “azar es una palabra vacía de sentido; nada puede existir sin causa”. Dos siglos y medio después, el representativo de su país en un deporte que él no conoció, práctica su filosofía en la cancha.
La juventud francesa honra la memoria futbolística de su país. Cuando no gana jugando mejor, lo hace equivocándose menos.
Samuel Umtiti es el portador de la causa y lo hace vía aérea. El defensor del Barcelona desquebraja las posibilidades del azar y desafía las razones de una Bélgica que nunca antes había estado tan cerca de la gloria.
En Francia, el oficio del ataque no tiene exclusividad en posiciones. Si ante Uruguay fue Rafa Varane el que resolvió conflictos, ante Bélgica es el otro central el que también se vuelve determinante.
El futbol moderno exige máxima atención. Por eso Bélgica no puede aspirar a la final de la Copa del Mundo cuando sus principales referentes extravían la inspiración.
Kevin de Bruyne lució errático como pocas veces, y Romelu Lukaku se sintió invadido en su espacio de trabajo por un Marouane Fellaini que esperaba sorprender como improvisado centro delantero de ocasión.
Eden Hazard fue el único del aparato ofensivo que se mantuvo a la altura, aunque ajeno a cómplices. Y qué decir de Courtois, un gigante cancerbero que sin embargo quedó superado en el remate del zaguero francés. Si hay un equipo en Rusia que renuncia a las bondades de las casualidades ese es el de Didier Deschamps. La joven Francia ha mantenido la regularidad en sus seis partidos. “Allons enfants de la Patrie. Le jour de gloire est arrivé”, o lo que es lo mismo: “Marchemos, hijos de la Patria. Ha llegado el día de gloria”, así comienza La Marsellesa, tomada como himno nacional francés y cuyas palabras podrían anticipar la coronación del equipo que por ahora, ha sido el que mejor ha jugado en Rusia. Francia, al igual que el filosofo ilustre Voltaire, se deshacen del azar y apuestan a encontrar su día de gloria.

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