Fragmentos de patria

A Manera de Comentario
Por Tomás Setién Fernández

La conocimos primeramente como la nación de Yugoslavia que entre sus cosas enteramente positivas poseía un fútbol hermoso y contundente, siendo toda una potencia en el área europea, luego llegaron los conflictos políticos y algo mas que eso hasta la formación de repúblicas socialistas. logrando independencias a base de sangre, heroismos y muertes, apareciendo Croacia. para tomar entre otras cosas el balompié dejado por los yugos, malabareando pelotas de cuero y bombas aniqulilantes, hasta formar una valiente y osada Selección, que entre sus cosas de vital importancia en el mundo del deporte. mínimo ya repitió su mejor actuación en Copas del Mundo. cuando en Francia 98 obtuvo dentro de su primera incursión en esa clase de eventos el tercer lugar.
De esa forma Croacia con heridas de guerras por todas partes, impulsado por la flama divina del fútbol, desde su corte del listón emblemático dentro de sus participaciones mundialistas. llamo de manera poderosa la atención, venciendo en la disputa del tercer escalón nada menos que a su similar de Holanda dos goles por uno, llevando como su soldado. para nada desconocido. al que ha sido su mejor jugador en lo que se le lleva visto de historia, Davor Suker.
Ipso facto desde la aparición de Croacia en el medio futbolístico. las legendarias historias de los clubes yugoslavos como las de la Estrella Roja de Belgrado y de la propia Selección Yugoslava con estrellas como Dragoslav Sekularac (su as de ases) y Radakovic, forman parte de un recuerdo inmenso, habiendo cruzado hacia las semifinales en dos ocasiones, en Uruguay 30 y Chile 62, dejando a su vez una estela de gratos cotejos que no ha terminado por disolverse en forma total.
Hoy Croacia se juega la vida ante Inglaterra, intentando superar lo que sus padres adoptivos lograron con el genio de Sekularac por delante, y la palabra de Tito en sus discursos nunca olvidados.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz