Aires de cambio

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Nuestro próximo presidente se ha confirmado, ya vitoreado por encuestas y medios. Te escribo estas líneas con ecuanimidad, objetividad y de forma crítica, dándote razones y no pasiones. Se vivió una elección histórica, tanto por los puestos que estaban en juego como por el número total de votantes.
Si algo hay que reconocer es la perseverancia e insistencia de López Obrador, años de lucha, caminatas y discursos, de las pocas personas que conoce hasta el más recóndito pueblo del país, aquel que conoce las necesidades a flor de piel. Hasta su tercer intento llegó la ansiada victoria, el ejercicio democrático decidió darle la oportunidad con entrega total, sin limitaciones, 5 de 5, confiados y esperanzados en la llamada “cuarta transformación”.
Una sociedad que se polarizó ante la victoria del morenista, juicios y etiquetas, indolencias y críticas discriminatorias, fue el reflejo de un país que aparenta estar bien, teniendo problemas graves, ¿Dónde está eso que tanto pregonamos, llamada “sociedad incluyente”?, a conveniencia de quienes la aplican.
Simpatizantes de closet que salieron a externar su apoyo, sin mayor ruido. Es cierto, no es el Dios que transforme de la noche a la mañana al país, pero, si esa chispa que hace soñar a una mayoría. Es ambicioso su Proyecto de Nación, pero no imposible, habrá que esperar los “cómos”, para ser parte del proceso.
Los mandatarios de varias naciones han externado su felicitación y apoyo. Donald Trump envió buenas señales: “Felicitaciones a Andrés Manuel López Obrador por convertirse en el próximo presidente de México. Tengo muchas ganas de trabajar con él, hay mucho que hacer que beneficie tanto a los Estados Unidos como a México, yo dije que algún día él sería presidente de México”.
El gabinete propuesto se encuentra listo para aterrizar las primeras acciones de gobierno, un cuadro que luce preparado académicamente, aún más que el actual gobierno. La transformación se vislumbra sustancial, esperando estabilidad financiera y hechos que marquen la vida pública del país, sin ocurrencias.
Se cuestionan algunos cargos legislativos que serán ocupados por personas “poco preparadas”, ¿será bueno establecer como requisito un cierto nivel académico? O ¿sería discriminatorio y selectivo?, en fin, un tema que se presta a debate, lo cierto es que deberán estar a la altura de los desafíos y necesidades de un país esperanzado en mejorar las condiciones de vida.
De entrada, el sector empresarial portándose a la altura para acompañar al virtual presidente, AMLO, en el programa “Jóvenes construyendo el futuro”, reto interesante y ambicioso que se espera reclute al sector más vulnerable y marginado para impulsarlos hacia la preparación y empleo digno.
La nación no la hace una persona, la hacemos todos, en equipo, yendo hacia el mismo rumbo. Es momento de la conciliación, dejar atrás diferencias políticas y luchar por un mejor país; hoy estamos listos para vigilar y exigir resultados, pero también colaborar para ser una mejor sociedad. Más vale quitarnos esa apatía y crítica destructiva para encaminarnos hacia un mejor rumbo, si le va bien al nuevo gobierno, le va bien al pueblo, le va bien a México. Por el bien del país, ¡jalemos parejo!.