Sorpresas a la madrugada

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Bitácora mundialista
Jesús Mejía Cruz
@jesusmejia24

España no esperó que empezara a rodar el balón para dar la primera sorpresa de la Copa del Mundo.
La portada de Marca refleja en gran medida lo que supone el origen del conflicto: ‘Julen acepta un reto mundial’, cabecea el diario madridista por excelencia, advirtiendo que dirigir al Real Madrid sí es un compromiso con relevancia en todo el orbe, más que asumir las riendas de una selección a la que llevó de forma invicta a Rusia 2018.
En un país donde el cuñado del Rey Felipe VI es condenado a cinco años de prisión, no hay medias tintas para despojar de su cargo a un entrenador que en pleno verano mundialista asentó su firma en el contrato con el club de Chamartín.
Hace cuatro años el rey español abdicó, y no es referencia exclusiva a Don Juan Carlos, quien cedió el trono a su hijo Felipe. En Brasil, España fue goleado en la primera jornada y así empezó a renunciar a la corona que había ganado cuatro años antes en Sudáfrica.
El verdugo de esa afrenta fue Holanda, al que le había arrebatado la gloria en la final de Johannesburgo. El destino a veces obra de forma caprichosa. Esta vez, parece que las desgracias llegaron antes del amanecer.
Para Lopetegui ha sido ya el contrato más amargo de su carrera, mientras que Fernando Hierro, un exfutbolista que hacía honor a su apellido como defensa central, se convertirá en el único entrenador de esta Copa del Mundo que dirigirá a un equipo que él no armó.
La única experiencia de Hierro como primer entrenador es con el Oviedo, de la Segunda División de España. Inimaginable pensar que con ese recorrido tendría la oportunidad de dirigir a su selección.
Pero el de Rusia no fue el único Mundial que se ha comenzado a jugar desde antes de iniciar. Para nosotros, Estados Unidos y Canadá, la cuenta regresiva para 2026 se puso en marcha desde las primeras horas del miércoles (tiempo de México), momento en el que se confirmó la sede para la Copa del Mundo de ese año.
Un Mundial se celebra cada cuatro años y dura un mes, pero se juega desde antes, a veces mucho antes, del primer silbatazo.