Apuestas suicidas

Jesús Mejía CRUZ
BITÁCORA MUNDIALISTA
@jesusmejia24

Juan Carlos Osorio ha hecho de la cancha un asunto de hipotenusas donde la variantes al final de las ecuaciones no arrojan ni el más mínimo asomo de confianza, incluso en los más optimistas y hasta en los seguidores de su doctrina basada en la posibilidad de cambiar un día sí, y al otro también.
En la época moderna, no se recuerda a otro director técnico de la Selección con tan poca aprobación del aficionado, incluso a pesar de que los números del colombiano resultarían envidiables en el balance de cualquier entrenador (30 victorias, nueve empates y 7 derrotas).
Es cierto que la costumbre del pesimismo es otro de los padecimientos favoritos del mexicano, pero esta vez parece llevar más fundamentos.
Siempre se considera que el grupo en turno será el primer impedimento para traspasar esa frontera a la que recurrentemente llegamos para estrellarnos con la realidad y así volver a casa. El quinto partido es la costra de una herida que ni siquiera hemos sufrido.
Pero esta vez la opinión pública, la más mordaz de todas las opiniones, está de acuerdo en no encontrar motivos para justificar a Osorio.
La incógnita sobre la alineación titular, la falta de un equipo base, la colocación de jugadores hasta en tres posiciones diferentes en un mismo partido, son algunas de las medidas impuestas por Juan Carlos Osorio que lo han alejado de la aceptación de la gente.
En ese enjambre de dudas, Osorio se pone firme y asegura que su selección tiene posibilidades ante Alemania. Su argumento estriba en el lado ciego de la conciencia, ese que solamente él mira.
La ludopatía se pone al servicio de un prestidigitador que aparece y desaparece jugadores en otra posición, como si se tratara de apuestas suicidas. De vuelta a la actualidad, el Tri se empeña en agotar la confianza de su afición, no solamente con las dudas que se siembran en ela cancha, sino también con las que se sirven en las copas de un bacanal expuesto a unos cuantos días de partir.

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