Sombrero que no da sombra…

Hands writing on old typewriter over wooden table background

A Isis Samaniego se le reconoce a la distancia y en medio de una multitud.
Con su amplia sonrisa, su camisa al aire y un libro en la mano, pasea siempre a la sombra de su sombrero de jipi.
Similar a la forma en que el pueblo de Bécal, Campeche, manufactura este tipo de sombreros -de los más característicos de nuestro país según la página web de México Desconocido- este ser poeta, originario de nuestra vecina ciudad de Río Blanco, Veracruz, desarrolla, en su poemario “Verde Lágrima”, un tejido fino e inequívoco sobre su propia infancia y los verdes dolores entre los que creció. En cada cruce de palma va dejando una señal de los diversos ambientes habitados en su primera infancia y que la condujeron a sensibilizarse ante el uso de la palabra:
“Bien claro vi cómo una boca gigante engullía las constelaciones que se vinieron conmigo.”; “Madera de naranjo eran las horquetas de los charpes con los que cada tarde de verano amenazábamos la vida de los pájaros.”
“Zopilotes negros tordos azulados pueblan el cielo de este río blanco la arena reina donde los cangrejos duermen los sueños de llegar al mar y cambiar de tono.”
A la sombra, igual que en la húmeda cueva que todas las casas de un lugar llamado Bécal tienen al fondo de ellas, en el municipio campechano de Calkini, Isis teje su propio sombrero bajo su ala de sombra, porque dice el refrán popular: “Sombrero que no da sombra no es ni sombra de sombrero”.
A pesar de las carencias, los desamores y el maltrato, Isis evita resquebrajarse. Como las hojas de la palma de jipi, mantiene flexible el tejido blanco de su poesía y de su prosa que lastima, igual que a las tejedoras el filo de la palma, para mostrarnos un mundo diferente.
El poeta onubense Antonio Orihuela, quien ha sido el elegido para escribir el Prólogo de Verde lágrima, dice:
“Me he puesto a mirar la verde lágrima que ha solidificado en Isis Samaniego y he visto a un niño que no quería crecer, pero que obligado a ello, ha conseguido guardar en una lágrima lo que parece imposible: un abuelo tocando el clarinete, casas de lámina y madera donde hierven ollas de café que ha preparado la abuela, niños que juegan en el frío de la intemperie, las dentelladas suaves del perro canelo, madres que riñen, padres que huyen, palmeras, platanales, caminos, escuela, niñas blancas, tormentas, bicicletas, orillas de mar, nubes…”
Isis contesta a mi pregunta de si debo dirigirme a ella como “ella” o como “él”:
Sabrás que yo me encuentro entre un raro grupo de personas o personajes que se asumen como Queer, que es un movimiento sin sexo, sin títulos pero que es una forma de sentirnos ¡solo humanos! Así que tu trátame como te sientas cómoda; que yo no tengo prejuicios si me hablas en femenino o en masculino; ¡aunque podrías también tomar esto para armar tu texto!La voz de Isis, en entrevista conEl Popular,diario imparcial de Puebla, se dirige a los jóvenes:
Creo que la poesía debe estar más al camino, tiene que estar más en la Tierra, la poesía tiene que pisar la Tierra, porque si no también el joven no la asimila, el joven no lo agarra para él.
Y es que Samaniego nos comparte su poesía-sombra desde el ala de su sombrero de jipi:
“Entre las piedras la yerba abre sinuosos caminos alfombra verde limón invade las raíces y troncos de este viejo cerro de basalto; ranas de colores inverosímiles croan ante el asombro del pájaro-señor que le canta a la primavera, la chachalaca espabila el sueño de las lagartijas que imitan el color del húmedo musgo, hay en el entorno arbustos que tiran al piso cerezas rojas y maduras festín de tordos hurracas y pájaros carpinteros.”
A pesar de la aridez de los terrenos de sascab (roca blanda y caliza) donde se trabaja a partir de los 10 o 12 años para tejer la palma de jipi, Isis se sobrepone a la adversidad y la convierte en literatura, en arte, en poesía que, con su verde huella bucólica transfiere su carga del amor a su manera.
Muy atinada selección de la Dirección de Fomento Editorial de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) al publicar, en su Colección Extra(e)ditados, el libro de Isis Samaniego, Verde lágrima, el cual merece nuestra atención. Ecúchela en su propia voz el próximo sábado 19 de mayo, a las 16 hrs., en la sala Rafael Delgado de la 9ª Feria Iberoamericana del Libro Orizaba 2018.