Leer uno de tres

Sorbos de café

Leer uno de tres

Álvaro de Gasperín Sampieri

Algunas personas me han preguntado por qué no he escrito sobre las campañas presidenciales. Mi respuesta es que el tema electoral está tan polarizado y caldeado que no hay lugar a la razón y sí a la emoción y que cualquier comentario puede convertirse en una ofensa, y que por esa recibas una amenaza directa contra ti o tu familia o en su caso una atenta invitación a abandonar el país.
Por eso mejor prometo en mi próxima colaboración hablar de los libros que han escrito (o por lo menos eso dicen) los candidatos a la Presidencia de la República para que en lo posible, este dato se convierta en un elementos más para conocerlos.
Mientras, tuve a bien recordar algunos libros relacionados con políticos (estos ya en funciones ejecutivas) que si bien sólo el tercero recomiendo leer, no está por demás recordar cómo la política se ha convertido en un gran circo donde el escándalo mediático -ahora multiplicado por las redes sociales- se han convertido en los temas que por supuesto alejan al ciudadano de tener juicios críticos sobre la actuación de sus gobernantes.
El primero es un reporte que en su momento publicó el fiscal Kennet Winston Starr (llamado “Informe Starr”, 1998) quien investigó el tema -que se volvió en un gran escándalo- sobre la relación entre el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton y una becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky. El asunto -que casi le cuesta a Clinton tener que renunciar al cargo no por andar con la becaria sino por mentir- está incorporado como tal en el Informe Starr y constituye todo el resultado de la investigación sobre este affaire.
Yo andaba por EEUU en ese año y compré el libro -que fue todo un bestseller- y la moraleja de este escándalo que ya cumple 20 años fue un comentario que en su momento me hizo Carlos Castillo Peraza: “del presidente Clinton sabemos lo que hace de la cintura para abajo, pero no sabemos nada de lo que hace hacia arriba, es decir, su trabajo presidencial que ha sido uno de los mejores en los últimos años”.
El otro libro es de este año. Se llama “Fuego y Furia” del periodista Michael Wolff (Editorial Temas de hoy) y la relevancia estuvo más en función de su anunciada publicación que sobre lo que dice en sí. Se trataba -según- de desenmascarar al “verdadero Donald Trump y los intrincados asuntos dentro de la Casa Blanca”. Al último -dado que Trump vive precisamente del escándalo- este libro sólo le trajo al periodista mucho dinero por las ventas, algún tipo de desprestigio en su profesión y más publicidad gratuita al controvertido mandatario estadounidense.
El tercero es altamente recomendable su lectura. Se trata del libro del periodista inglés John Carlin que en castellano fue titulado como “El factor humano” (1998) y que tuvo una gran aceptación entre el público y la crítica literaria, de tal manera que al año siguiente se estrenó la película “Invictus” inspirada en esta obra.
Este libro es un tratado de ética política y su personaje central es Nelson Mandela -Presidente de Sudáfrica 1994-1999-, quien según el periodista fue un líder que logró “reconducir los sentimientos negativos de su gente hacia la reconciliación”. Como ser humano, Mandela “sentía mucha rabia por lo que su familia sufrió, pero tuvo la inteligencia de anteponer los intereses de su país y entendió que no iba a lograr el objetivo de la democracia si iba por el camino de la venganza”.
Me conformaría que nuestros políticos leyeran este libro y siguieran el ejemplo de Mandela, pero me parece que es demasiado tarde: ya se escogió el camino de la confrontación y la venganza, es decir, el camino de la no política.