Las competencias en los universitarios

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Filosofía

Las competencias en los universitarios

Dr. Fausto De Jesús Morfín Herrera

En este artículo se presenta un análisis descriptivo de competencias de los alumnos universitarios, establecidas por el Proyecto Tuning, partiendo del análisis de sus características y de sus carencias en determinadas habilidades. Uno de los requisitos fundamentales para lograr que los alumnos adquieran dichas competencias es la utilización de la metodología adecuada por parte del profesor, por lo que se plantean algunas estrategias metodológicas para trabajar cada una de las competencias.
A través de los estudios de GRADO, los alumnos adquieren una serie de conocimientos generales en un determinado ámbito de estudio que les garantiza una competencia personal suficiente, tanto desde el punto de vista científico y técnico, como ético y social, y que constituyen las denominadas enseñanzas básicas y de formación general. Además de éstas, este primer ciclo comprende también otras enseñanzas orientadas a la preparación para el ejercicio de actividades de carácter profesional, estructuradas como un conjunto de capacidades, habilidades o destrezas que le capacitarán para razonar, formar juicios y comunicarse de forma eficaz, además de gestionar sistemas de complejidad normal, siempre contemplando las responsabilidades sociales y éticas. A partir de la adquisición de estos conocimientos y competencias tendrán la capacidad para aplicar los conocimientos adquiridos en diferentes actividades profesionales.
A través de los estudios de POSTGRADO, los alumnos aprenden una serie de conocimientos avanzados que les proporcionan la base para desarrollos originales, incluso en un contexto de investigación, puesto que tienen como finalidad la especialización del estudiante en su formación académica, profesional e investigadora, articulados en programas integrados por las enseñanzas conducentes a la obtención de títulos de Master y Doctor. Los alumnos que obtengan una titulación de postgrado serán capaces de integrar diferentes conocimientos y gestionar sistemas complejos en cualquier caso, contemplando las responsabilidades sociales y éticas. Serán capaces de aplicar los conocimientos adquiridos en ambientes profesionales nuevos, además de comunicarse tanto en audiencias generalistas como especializadas.
Por competencias del alumno universitario se entiende tradicionalmente la formación impartida en las universidades españolas se ha caracterizado por la transmisión de conocimientos, la formación de profesionales especializados en un determinado ámbito relacionado con un perfil profesional, para el que la titulación obtenida acredita que un titulado puede ejercer, si lo desea, una profesión. Como consecuencia se han formado excelentes profesionales, que acceden a los puestos de trabajo a través de una oposición pública o de entrevistas realizadas por empresas, demostrando posteriormente su grado de profesionalidad en una determinada ocupación.
Sin embargo, algunas investigaciones recientes demuestran que esto no es suficiente, es decir, los empresarios y los usuarios de los servicios públicos demandan otra serie de competencias, que al parecer no se adquirieron durante los estudios universitarios. A modo de ejemplo citamos un trabajo realizado por la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña (2003), en el que se descubre que los titulados universitarios catalanes suspenden en una serie de competencias o habilidades que demandan las empresas, como son: competencias académicas (formación teórica y práctica), competencias instrumentales (capacidad de gestión, idiomas, informática…), competencias interpersonales (expresión oral y escrita, liderazgo, trabajo en equipo) y competencias cognitivas (toma de decisiones, pensamiento crítico, razonamiento cotidiano, creatividad).
Otro estudio que aporta información sobre este tipo de carencias en los universitarios, realizado por la Universidad de Granada (Martínez, 2002), destaca que los empresarios echan en falta una serie de conocimientos, no vinculados directamente al ámbito académico, sino más relacionados con lo que se está denominando competencias profesionales, como son la capacidad de integración, de adaptación al cambio, polivalencia, movilidad, disponibilidad, implicación y compromiso con su puesto de trabajo y con la empresa.
Probablemente, ante estas carencias se justifique la necesidad de un cambio, tomando en consideración otras deficiencias que se pretenden corregir en este nuevo contexto universitario, con lo que podemos estar seguros de que, tal y como argumenta Solá (2004), dicho cambio es posible. Gran parte de la responsabilidad, como ya hemos avanzado, debe ser asumida por el profesor universitario, con una nueva concepción de la docencia centrada en el alumno.